OpenAI ha confirmado oficialmente que ChatGPT empezará a mostrar publicidad en sus versiones gratuitas y de bajo coste. Los primeros anuncios aparecerán en Estados Unidos, claramente etiquetados como “sponsored”, al final de algunas respuestas y dentro de la interfaz de conversación. La compañía asegura que no venderá datos personales ni permitirá anuncios en temas sensibles como salud o política.
Más allá del impacto mediático, la noticia de la llegada de publicidad a ChatGPT marca el nacimiento de un nuevo canal publicitario. Un entorno donde la búsqueda de información y la planificación de compras confluyen dentro de una conversación con inteligencia artificial.
En esta nueva etapa, los chatbots pasan de ser asistentes neutros a convertirse en espacios de atención comercial con intención de compra explícita.
Clics o conversaciones
Durante más de dos décadas, la publicidad digital se ha organizado en torno a impresiones y clics, primero en la web y después en el móvil. El buscador ha sido la gran puerta de entrada al consumo.
La irrupción de la IA generativa introduce una capa distinta: ya no se trata de mostrar anuncios, sino de intervenir directamente en la conversación donde el usuario expone sus necesidades, preferencias o dudas.
En este nuevo formato, la posición publicitaria ya no está en un lateral de la página, sino en el momento exacto de la conversación. Cuando un usuario pregunta cómo planificar un viaje o qué electrodoméstico comprar, el anuncio aparecerá integrado en la respuesta, acompañado de la etiqueta “sponsored”.
El valor publicitario se traslada así del espacio al contexto. Ahora lo relevante no es dónde se muestra el mensaje, sino cuándo y en qué fase del diálogo.
Un nuevo reto para el ecosistema retail
Para el retail, este movimiento de ChatGPT para incluir publicidad es mucho más que una innovación tecnológica. La posibilidad de monetizar conversaciones con alta intención de compra puede modificar el mapa de tráfico y atención.
Si la planificación de compras se traslada a entornos conversacionales, parte del descubrimiento de producto podría dejar de pasar por las webs o apps de los retailers, reduciendo su visibilidad directa frente al consumidor.
El desafío será mantener presencia en estos nuevos entornos sin perder el control sobre la relación con el cliente. Los retailers deberán decidir hasta qué punto integran sus catálogos, disponibilidad y precios en plataformas de IA ajenas o si reservan esa información para experiencias propias de búsqueda y recomendación.
Oportunidades para marcas y distribuidores
Que la publicidad llegue a ChatGPT también abre oportunidades para las marcas. En lugar de competir por palabras clave genéricas, podrán posicionar sus mensajes en contextos mucho más concretos. Por ejemplo, cuando un usuario pregunta a la IA por un “viaje familiar low cost a Roma en abril” o por “cómo renovar electrodomésticos con eficiencia energética”.
El resultado es una publicidad más contextual, basada en intención real y no en perfiles demográficos.
Para los retailers, la oportunidad pasa por conectar sus sistemas de inventario y comercio electrónico con los asistentes conversacionales, de modo que la recomendación se traduzca en ventas reales.
El usuario podría pedir consejo, recibir sugerencias patrocinadas y finalizar la compra sin salir del chat.
Transparencia y privacidad
El gran punto de controversia se sitúa en la frontera entre contenido orgánico y publicidad.
Cuando una respuesta mezcla recomendaciones “neutrales” con sugerencias pagadas, la claridad en el etiquetado pasa a ser esencial para la confianza del usuario.
OpenAI asegura que todos los anuncios estarán marcados como patrocinados, aunque los expertos apuntan a la necesidad de explicar también por qué se muestra un determinado mensaje y qué datos se han utilizado para personalizarlo.
La privacidad añade más complejidad a la ecuación. Porque el valor publicitario de la conversación reside precisamente en la riqueza del contexto compartido por el usuario, lo que reabre el debate sobre cómo se almacenan, procesan y segmentan esos datos.
Los reguladores ya observan este modelo con atención, sobre todo en categorías sensibles como finanzas o salud.
¿Qué pasará cuando llegue la publicidad a ChatGPT?
La entrada de la publicidad en ChatGPT inaugura una nueva etapa en la economía de la atención.
Lo que hoy son pruebas limitadas podría evolucionar hacia ecosistemas conversacionales con voz, realidad aumentada o dispositivos físicos, donde las interacciones con la IA sean el primer paso de cualquier acto de consumo.
Para los retailers, comprender esta transformación es clave. La conversación se convierte en el nuevo escaparate, y el diálogo, en el punto de venta.
El reto será aprender a estar presentes sin invadir, aportar valor sin perder autonomía y construir confianza en un entorno donde la publicidad deja de mostrarse para empezar a hablar.
