Las marcas blancas se refuerzan más allá de la alimentación

Belleza, moda, hogar y salud refuerzan el papel estratégico de las private labels.
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Evento de Lidl para presentar sus productos de salud y belleza de marca propia Cien. LIDL

Las marcas blancas en retail han ampliado su radio de acción y ya forman parte de categorías donde el consumidor exige diseño, confianza y experiencia. Belleza, moda, hogar y salud concentran hoy buena parte de esa evolución.

El interés del retailer por desarrollar marcas propias en estos ámbitos responde a una lógica clara de negocio, basada en control del surtido, margen y relación con el cliente, sin limitarse a una cuestión de precio.

Este movimiento se percibe con especial intensidad en los grandes grupos de distribución, en operadores especializados y también en plataformas digitales. Las marcas de distribuidor ganan espacio, visibilidad y protagonismo dentro del mix comercial. Y lo hacen con propuestas cada vez más trabajadas y coherentes con el posicionamiento del retailer.

Crecer más allá de la alimentación

La fortaleza de las marcas blancas en gran consumo ha servido como punto de apoyo para extender el modelo a otras categorías. Los últimos informes del sector sitúan la cuota de mercado de las marcas propias en torno al 53% en el conjunto del continente europeo. Esta cifra explica por qué los retailers cuentan con margen suficiente para invertir en nuevas líneas y formatos.

A partir de esa base, las private labels han encontrado espacio en sectores con mayor carga emocional y funcional. En ellos, el producto se elige, más allá del coste, por valores asociados a estilo de vida, bienestar o afinidad con la marca.

Hogar como extensión natural de la marca

El hogar se ha convertido en una de las categorías más propicias para este desarrollo. Zara Home es un ejemplo representativo. La marca del grupo Inditex opera con identidad propia, red de tiendas específica y una propuesta estética reconocible, compitiendo directamente con enseñas especializadas en decoración y lifestyle.

Para el grupo, Zara Home amplía la relación con el cliente, incrementa la frecuencia de compra y permite gestionar de forma integrada diseño, producción y experiencia.

La marca propia se sitúa aquí como un elemento estructural dentro del modelo de negocio, como sucede en otras firmas del sector como Lefties Home, del mismo grupo Inditex, H&M Home o Mango Home.

Belleza y cuidado personal con narrativa propia

En belleza, la apuesta por marcas propias exige un nivel adicional de credibilidad. Sephora Collection ilustra bien este enfoque. La marca blanca del retailer convive con firmas premium y de lujo dentro del mismo espacio, apoyándose en tendencia, calidad percibida y accesibilidad.

Sephora Collection permite al retailer gestionar visibilidad, surtido y precio, además de integrarse de forma directa con sus programas de fidelización y el uso del dato del cliente. La marca propia actúa como un refuerzo del ecosistema completo.

En un registro distinto, Lidl ha consolidado Cien como una marca propia de cuidado personal con alta rotación y reconocimiento. Su propuesta se apoya en una relación calidad-precio competitiva, acompañada de una mejora constante en formulaciones y presentación.

Moda y marcas blancas en entornos digitales

La moda también ha reforzado el papel de las marcas propias, incluso dentro de modelos puramente digitales. Zalando ha desarrollado enseñas como Anna Field, Even&Odd o Pier One para diversificar su oferta y ganar margen dentro de su plataforma.

Estas private labels permiten a Zalando ajustar colecciones, responder con rapidez a tendencias y obtener aprendizajes directos sobre el comportamiento del consumidor. La marca propia se integra así como un activo más dentro de su estrategia de marketplace.

Salud como territorio de confianza

En salud, el desarrollo de marcas blancas exige una relación de confianza previa con el cliente. Boots ha construido líneas propias como Boots Pharmaceuticals, centradas en medicamentos OTC, vitaminas y productos de autocuidado.

Estas marcas se apoyan en la reputación del retailer y en un posicionamiento funcional y clínico, ampliando el vínculo con el consumidor más allá de la compra puntual. La marca propia actúa aquí como complemento natural a la oferta de fabricantes.

Claves que explican el movimiento de marcas blancas en retail

El avance de las marcas de distribuidor en estas categorías responde a una combinación de factores recurrentes en el retail actual:

  • Mayor control del margen y del pricing
  • Gestión directa del surtido y de la experiencia
  • Integración con programas de fidelización y uso del dato
  • Capacidad de adaptación rápida a nuevas demandas
  • Coherencia entre producto, canal físico y entorno digital

Las marcas propias permiten al retailer construir propuestas más alineadas con su identidad y con las expectativas del cliente.

Un nuevo reparto de protagonismo en el lineal

Este contexto también obliga a los fabricantes tradicionales a ajustar su estrategia. La convivencia con marcas blancas más trabajadas aumenta el nivel de competencia y desplaza el foco hacia la diferenciación, la innovación y el valor añadido.

En belleza, moda, hogar y salud, las marcas blancas han ganado peso y visibilidad dentro del retail. Su crecimiento refleja una transformación del equilibrio en el punto de venta, donde el retailer asume un papel cada vez más activo en la creación de marca y en la relación con el consumidor.

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