El crecimiento del e-commerce global sigue siendo una realidad en 2026, pero ya no responde a las mismas dinámicas que impulsaron el canal durante la última década.
El informe Global eCommerce Outlook 2026 elaborado por ECDB dibuja un escenario de crecimiento sostenido, aunque cada vez más desigual por regiones. Existe un desplazamiento claro del impulso hacia mercados emergentes, mientras las grandes potencias digitales entran en una fase de madurez más evidente.
Según las conclusiones de ECDB, el e-commerce continúa creciendo por encima del retail total y de la economía en general, pero el motor ya no está donde estaba. Asia, tradicionalmente el gran impulsor del comercio digital, pierde velocidad, mientras África, América Latina o partes de Oceanía concentran ahora los ritmos de crecimiento más elevados.
Asia deja de liderar el crecimiento global del e-commerce
Uno de los datos más llamativos del informe es el comportamiento de Asia. En 2026, la región presenta tasas de crecimiento del e-commerce por debajo de la media mundial, condicionadas en gran parte por la evolución de China, cuyo mercado digital muestra síntomas claros de desaceleración.
Factores como la presión inflacionaria, los aranceles, el encarecimiento del coste de la vida o un entorno macroeconómico menos favorable están limitando la expansión del canal.
Tal y como ha publicado Friedrich Schwandt, CEO de ECDB, “lo que más nos ha sorprendido es el rendimiento por debajo de la media de Asia en el crecimiento del e-commerce”, una evolución que rompe con el patrón dominante de los últimos años.
Este cambio de ritmo no implica una contracción del canal, pero sí una pérdida de liderazgo que obliga a reinterpretar el mapa global del comercio digital.
Europa y Norteamérica entran en fase de madurez
En los mercados maduros, como Europa y Norteamérica, el e-commerce mantiene crecimientos moderados, alineados con el nivel de penetración ya alcanzado.
El informe de ECDB sitúa estas regiones en una etapa de consolidación, donde el foco deja de estar en el volumen y se desplaza hacia la rentabilidad, la eficiencia operativa y la experiencia de cliente.
En este contexto, la innovación ya no se mide tanto por la expansión acelerada como por la optimización del modelo. Schwandt apunta que la madurez de estos mercados explica su crecimiento contenido, aunque identifica factores de impulso como la introducción de agentes de compra basados en inteligencia artificial, que podrían mejorar la conversión y la personalización en los próximos años.
Los nuevos motores del e-commerce global
El verdadero dinamismo del e-commerce en 2026 se concentra fuera del eje tradicional. América Latina, África y algunas regiones de Oceanía lideran las previsiones de crecimiento. Y lo hacen apoyadas en mejoras estructurales como el acceso a internet, el desarrollo logístico y la evolución de los sistemas de pago digitales.
ECDB identifica en estos mercados un doble impulso. Por un lado, una base de consumidores todavía en expansión. Por otro, un interés creciente por el comercio digital como canal principal de acceso a bienes de consumo.
Son regiones donde el e-commerce no compite solamente con otros canales digitales, sino que amplía el propio mercado.
¿Qué implica este cambio para marcas y retailers?
Este desplazamiento del crecimiento del e-commerce tiene implicaciones directas para las estrategias de marcas y retailers.
En los mercados maduros, el reto pasa por defender cuota, mejorar márgenes y reforzar la propuesta de valor en un entorno altamente competitivo.
En los mercados emergentes, la oportunidad está en construir presencia desde fases tempranas, adaptando surtido, logística y experiencia a contextos locales muy distintos.
El informe subraya, además, el papel cada vez más dominante de los marketplaces, que concentrarán la mayor parte del volumen global del e-commerce en los próximos años. También señala el peso creciente de categorías como alimentación, que siguen ganando relevancia en la compra online.
Crecimiento más selectivo y menos homogéneo
La lectura de fondo que deja el informe de ECDB es que el e-commerce entra en una fase más adulta y selectiva. El crecimiento no para, pero se redistribuye. Esto obliga a las empresas a afinar mucho más sus decisiones de inversión, expansión y posicionamiento.
Como resume Friedrich Schwandt, “el e-commerce seguirá creciendo por encima del retail y de la economía en general, pero ese crecimiento dependerá cada vez más de otros países y regiones”. Una afirmación que sintetiza bien el nuevo ciclo del comercio digital: menos uniforme, más complejo y con oportunidades cada vez más repartidas.
