Europa todavía no está en modo agentic commerce real

La IA influye en las decisiones de compra, pero aún no ejecuta. Además, el consumidor prefiere tener el control sobre la acción final.
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La inteligencia artificial comienza a transformar de forma tangible el proceso de compra en Europa, pero su despliegue pleno aún encuentra límites en el comportamiento del consumidor. Según un análisis de McKinsey, el agentic commerce está más cerca desde el punto de vista tecnológico que desde la aceptación del cliente en el viejo continente.

El informe subraya que la IA ya influye en distintas fases del customer journey, desde la recomendación de productos hasta la comparación de precios. Sin embargo, la automatización completa de la compra sigue siendo minoritaria.

En paralelo, su estudio sobre sentimiento del consumidor europeo confirma que el gasto es contenido y existe una preferencia por mantener el control directo sobre las decisiones.

La influencia de la IA ya es real

El avance más evidente se produce en la capacidad de la IA para intervenir en la decisión. Las herramientas basadas en modelos avanzados están cambiando la forma de descubrir productos, evaluar alternativas y priorizar opciones. Esta influencia es cada vez más creciente, especialmente en categorías donde la comparación es intensiva.

Sin embargo, el salto desde la recomendación a la ejecución automática no se ha consolidado todavía. El consumidor europeo acepta la asistencia, pero no delega completamente. La compra sigue siendo un acto donde el control tiene un peso importante.

Cautela y control

El freno al agentic commerce en Europa no es únicamente cultural o tecnológico. McKinsey muestra que los europeos continúan priorizando el ahorro y ajustando su gasto. Esta cautela se traduce en decisiones más reflexivas y en una menor disposición a automatizar procesos que impliquen desembolso económico.

En este entorno, el agentic commerce encuentra una barrera adicional. Porque delegar decisiones de compra en un agente implica confianza en la tecnología y  también en la economía personal. Cuando el consumidor percibe incertidumbre, tiende a reforzar su control directo.

Uno de los elementos más interessante del análisis es que el control no se percibe como un problema, sino como valor. Para muchos consumidores, revisar opciones, comparar precios y decidir el momento de compra forma parte de la experiencia y de la optimización del gasto.

Implicaciones para el retail

Esto plantea un reto para la integración del agentic commerce en el retail. El desarrollo de soluciones basadas en IA no puede centrarse únicamente en la automatización, sino en ofrecer distintos niveles de delegación. La clave estará en diseñar experiencias donde el usuario pueda decidir cuánto control cede en cada momento.

Por lo tanto, los retailers deben equilibrar inversión en capacidades de IA con una gran comprensión del comportamiento del consumidor.

Las oportunidades están en modelos híbridos, donde la IA actúa como asistente avanzado más que como sustituto. La personalización, la transparencia en las decisiones automatizadas y la capacidad de intervención del usuario serán elementos clave para generar confianza. Al menos, por el momento.

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