La relocalización productiva gana terreno en el e-commerce

Un estudio detecta que fabricantes y operadores online revisan dónde producen y cómo sirven pedidos para ganar resiliencia, controlar costes y acortar plazos.
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La cadena de suministro del e-commerce está entrando en una nueva fase. Tras años en los que el criterio dominante fue concentrar producción y buscar el menor coste posible, muchas empresas de comercio online están revisando ahora dónde fabrican, cómo distribuyen inventario y qué papel asignan a la tecnología en esa ecuación.

El cambio no responde a un único factor. Hay varios motivos que han empujado a los operadores a ajustar su modelo. Hablamos de la presión de costes, la volatilidad geopolítica, la fragilidad de los flujos logísticos y la exigencia creciente de entregas rápidas.

Un estudio de Fidelity Fulfilment y Opinion Matters señala que el 87% de las empresas de e-commerce consultadas prevé cambiar su principal ubicación de fabricación en los próximos tres años. Además, el 86% contempla abrir centros adicionales de fulfilment en ese mismo periodo.

El informe se basa en una encuesta a 1.500 directivos de e-commerce en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Países Bajos, por lo que ofrece una lectura internacional de la situación.

Fabricar lejos no compensa siempre

Durante dos décadas, buena parte del e-commerce se apoyó en cadenas optimizadas para exprimir eficiencia. Concentrar producción en unos pocos polos ofrecía escala y mejoraba márgenes. Pero también elevaba la exposición cuando surgía una disrupción.

El propio informe resume bien el giro que vive el sector: la concentración manufacturera es eficiente, pero también ha empezado a verse como riesgo.

En la práctica, eso está llevando a más empresas a plantear estrategias de producción más diversificadas, combinando proveedores, regiones y modelos de abastecimiento. Se trata de localizar el punto más barato pero también de encontrar una configuración más estable a medio plazo.

La relocalización, por tanto, no implica necesariamente volver toda la fabricación al mercado doméstico. En muchos casos supone acercar parte de la producción a los mercados de consumo y reducir la dependencia de un único origen.

La velocidad de entrega empuja una nueva red logística

Además de los movimientos en fábrica, también está cambiando la lógica del fulfilment. El modelo de almacén central único ofrecía visibilidad y ahorro en un entorno con menor presión sobre los plazos de entrega. Hoy, con el «día siguiente» convertido en estándar en muchas categorías, esa estructura resulta más rígida.

El sector se está moviendo hacia redes de fulfilment distribuidas. Situar inventario más cerca del cliente permite reducir tiempos de entrega, mejorar la puntualidad y optimizar costes en determinadas rutas. Además, facilita la gestión de devoluciones y el equilibrio de stock entre regiones.

La tecnología, en el centro de la operación

La complejidad creciente de estas redes hace imprescindible una base tecnológica sólida. Más proveedores, más almacenes y más puntos de inventario exigen visibilidad en tiempo real y capacidad de reacción.

El estudio destaca el papel de la automatización, la previsión de demanda y las plataformas de gestión logística como elementos clave para sostener este nuevo modelo. La tecnología permite redistribuir inventario, anticipar incidencias y mantener niveles de servicio incluso en contextos de disrupción.

Por lo tanto, la inversión tecnológica se convierte en un requisito imprescindible para competir.

Coste, riesgo y servicio

Las decisiones sobre la cadena de suministro ya no se toman sólo en función del coste. Factores como el riesgo operativo, la estabilidad regulatoria o la experiencia de cliente ganan peso en la ecuación.

La disrupción logística y los retrasos figuran entre las principales preocupaciones para los próximos años, lo que explica el giro hacia modelos más resilientes. Al mismo tiempo, la experiencia de cliente se consolida como una prioridad estratégica, reforzando la importancia de la rapidez y la fiabilidad en la entrega.

¿Qué cambia para el retail?

El e-commerce está dejando atrás un modelo centrado exclusivamente en la eficiencia para avanzar hacia otro donde la resiliencia y la velocidad son igual de importantes. Esto modifica las decisiones sobre producción, almacenamiento y distribución.

Para el retail, implica operar en un entorno donde la cadena de suministro es un elemento diferencial y no sólo un soporte. La capacidad de adaptarse a cambios, acercar producto al cliente y sostener el servicio marcará la diferencia en los próximos años.

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