El código de barras que hasta ahora ha ordenado la identificación de productos en tienda entra en una nueva fase. El organismo responsable del sistema de código de barras, GS1, impulsa la migración global hacia códigos 2D, como QR con estándar GS1 o GS1 DataMatrix, con la ambición de que para finales de 2027 los puntos de venta puedan leerlos y procesarlos en caja.
La transición no significa que el EAN desaparezca de forma inmediata. Durante un periodo, el código lineal tradicional convivirá con el código 2D en el envase. Pero el cambio ya obliga a retailers, fabricantes y proveedores tecnológicos a revisar una infraestructura básica del comercio: escáneres, software de TPV, datos maestros, impresión de etiquetas, trazabilidad y gestión de producto.
Un cambio con efecto en toda la cadena
El objetivo de Ambition 2027, como lo define GS1 Spain, es que los códigos bidimensionales puedan leerse en los puntos de venta a escala global. La diferencia con el código lineal no está sólo en el formato visual. El salto es la capacidad de incorporar más información en un mismo soporte: identificación del producto, lote, fechas, enlaces digitales, datos de trazabilidad o información útil para retiradas.
Para el retail, eso convierte el envase en un punto de captura de datos más potente. En una caja tradicional, el código EAN sirve ante todo para identificar el artículo y activar el precio. Con un código 2D estandarizado, el sistema puede acceder a datos adicionales que afectan a procesos sensibles como frescos, seguridad alimentaria, control de caducidades, prevención de pérdidas o gestión de promociones.
GS1 US resume la transición como un paso hacia un retail más trazable y con mayor transparencia. La organización plantea que las marcas pueden empezar incorporando códigos 2D en el packaging y que los retailers deben preparar escáneres ópticos capaces de leerlos en el punto de venta. Es una migración gradual que afecta al dato que se imprime, al dato que se comparte y al dato que se interpreta en tienda.
La caja, uno de los puntos críticos
El punto de venta es el lugar donde la transición se hará visible. Para que el cambio funcione, no basta con imprimir un QR en el envase. El escáner debe poder leerlo, el software de caja debe interpretar los identificadores GS1 y los sistemas internos deben decidir qué hacer con esa información. Si el producto incorpora datos sobre fecha de caducidad o lote, el TPV tiene que procesarlos correctamente.
Este punto será especialmente importante en alimentación y frescos. La lectura automática de información adicional puede ayudar a bloquear la venta de productos caducados, automatizar rebajas por proximidad de fecha, mejorar la trazabilidad ante incidencias y reducir tareas manuales en tienda. También abre la puerta a una gestión más fina de inventario, siempre que el dato esté bien estructurado y sea interoperable.
La interoperabilidad será una condición esencial. Un código 2D sólo aporta valor si todos los actores manejan el mismo lenguaje. Por eso el estándar GS1 es clave: permite que fabricantes, distribuidores, operadores logísticos y proveedores tecnológicos compartan una estructura común de identificación. Sin esa base, el QR correría el riesgo de convertirse en una capa fragmentada de enlaces y datos difíciles de integrar.
España ya prueba el cambio
En el mercado español, AECOC y GS1 Spain han situado el debate en la agenda del gran consumo. Empresas como Mercadona o Mahou ya han avanzado en la adopción de códigos QR en productos o procesos concretos.
La utilidad práctica en productos de consumo está en registrar información como peso, lote o fecha de caducidad, además de agilizar el trabajo en caja.
También hay un componente regulatorio y sectorial. En vino, la necesidad de ofrecer información adicional sobre el producto ha empujado a algunas compañías a utilizar códigos QR.
En otros sectores, la presión puede venir por sostenibilidad, pasaportes digitales de producto, autenticación o requisitos de transparencia.
El resultado es el mismo: el envase deja de ser sólo soporte físico y pasa a conectarse con información digital actualizable.
Packaging, impresión y datos maestros
La migración también exige cambios fuera de la tienda. Las marcas deberán revisar artes finales, tamaño y ubicación de los códigos, calidad de impresión, verificación en línea y consistencia de los datos asociados. En productos de alta rotación, cualquier error en el código puede tener impacto operativo inmediato. En frescos o peso variable, la exigencia aumenta porque la información puede cambiar por lote, fecha o unidad.
Los proveedores de marcaje y codificación también entran en una fase de adaptación. El cambio implica preparar líneas de producción para generar códigos 2D legibles, verificables y conectados con datos correctos. Esto afecta a impresoras, sistemas de visión, integración con ERP?, control de calidad y mantenimiento de equipos en planta.
Y el reto para el retail no será sólo tecnológico. También será organizativo. Los equipos de tienda, operaciones, compras, calidad, IT y marketing deberán coordinarse para definir qué datos se capturan, qué procesos se automatizan y qué información se abre al consumidor. El QR inteligente puede servir para trazabilidad y caja, pero también para contenidos digitales, información nutricional, instrucciones de uso, origen del producto o comunicación posventa.
Una transición gradual
2027 funciona como una señal para acelerar inversiones y pruebas, aunque no es una fecha de apagón universal. El código lineal seguirá presente en muchos productos durante la transición y probablemente continuará en determinados casos. La clave es que los sistemas de tienda estén preparados para leer ambos formatos y que las marcas no esperen al último tramo para adaptar sus envases.
