Los puntos de recogida cambian las reglas de la última milla

Lockers, taquillas OOH y comercios de proximidad introducen nuevos costes, otra experiencia de cliente y un papel distinto para el retail físico en la entrega del e-commerce.
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Punto de recogida OOH integrado en una red urbana de última milla. INPOST

La última milla se ha convertido en uno de los grandes cuellos de botella del e-commerce. Entregas fallidas, costes crecientes y consumidores cada vez menos dispuestos a esperar en casa han puesto en tela de juicio el modelo tradicional de entrega a domicilio. Frente a esta situación, los puntos de recogida se están consolidando como una pieza estructural tanto de la logística como del retail.

Europa avanza con rapidez hacia modelos de entrega out of home (OOH), apoyados en lockers, taquillas inteligentes, puntos de conveniencia y comercios de barrio. Y España no se está quedando atrás, está viviendo la expansión de este modelo en las grandes ciudades, lo que implica a retailers, operadores logísticos y marketplaces.

La última milla ya no termina en casa

La entrega a domicilio ha sido el estándar del comercio electrónico durante mucho tiempo. Pero, hoy, ese modelo está mostrando claros signos de agotamiento, sobre todo en entornos urbanos.

Según datos de DHL, el 35% de los compradores europeos y el 25% de los compradores internacionales reciben sus artículos en un punto de recogida fuera del domicilio. Buscan la comodidad y la flexibilidad y valoran especialmente evitar los intentos fallidos de entrega.

El consumidor urbano quiere decidir dónde y cuándo recoger su pedido, integrando el e-commerce en su rutina diaria. Por eso, los puntos de recogida encajan mejor en esa lógica que el reparto puerta a puerta.

El OOH como nueva infraestructura urbana del e-commerce

Pero hablar de puntos de recogida implica ir mucho más allá de los lockers en supermercados. El modelo OOH se apoya en una red cada vez más diversa de ubicaciones, desde tiendas de barrio y centros comerciales urbanos, pasando por gasolineras y parkings, hasta universidades y estaciones de transporte.

En el ámbito logístico, muchos de estos puntos se agrupan bajo el concepto PUDO (Pick-Up and Drop-Off?), una red de ubicaciones físicas que permite recoger y devolver pedidos fuera del domicilio y que está encontrando en el retail urbano un aliado natural.

Esta red convierte el tejido urbano en una infraestructura logística perfectamente distribuida, capaz de absorber volumen de e-commerce sin saturar el reparto domiciliario.

Esta red convierte el tejido urbano en una infraestructura logística perfectamente distribuida, capaz de absorber volumen de e-commerce sin saturar el reparto domiciliario. Operadores como InPost, SEUR, GLS, DPD o DHL han apostado con fuerza por este modelo en toda Europa, ampliando de forma constante su red de puntos OOH.

Competir y colaborar en el mismo ecosistema

Uno de los rasgos más interesantes del auge de los puntos de recogida es la combinación de competencia y colaboración entre actores muy distintos.

Por una parte, los comercios independientes capturan tráfico adicional. Por otra, los grandes retailers aportan capilaridad y confianza. Además, los marketplaces externalizan parte de la última milla y los operadores logísticos ganan eficiencia. En definitiva, todos salen ganando.

Así, redes como Mondial Relay o Correos demuestran que el OOH se ha convertido en un terreno compartido, donde nadie controla toda la cadena, pero todos necesitan estar presentes.

El papel de los retailers como nodos OOH

Para el retail, el crecimiento de los puntos de recogida supone un cambio estratégico. Muchas cadenas de alimentación, moda o electrónica han empezado a utilizar sus tiendas como hubs de recogida para terceros, monetizando su red física y aumentando el tráfico.

Otras optan por apoyarse en redes externas de lockers y puntos de conveniencia para ampliar opciones en el checkout sin asumir la gestión directa.

En ambos casos, la tienda se convierte en algo más que un punto de venta. Ahora es también un nodo logístico urbano, integrado en la experiencia omnicanal.

Costes, sostenibilidad y experiencia de cliente

El atractivo del modelo OOH no es sólo comercial. Los puntos de recogida permiten reducir los costes de la última milla y los intentos fallidos de entrega.

Desde el punto de vista del cliente, la flexibilidad horaria y la fiabilidad pesan más que la rapidez extrema.

El riesgo, sin embargo, está en la dispersión de la experiencia de marca cuando la recogida se produce fuera de un entorno controlado por el retailer.

Cuando el punto de recogida está dentro de una tienda

El impacto es distinto cuando el punto OOH se integra en un establecimiento retail. En estos casos, la recogida genera tráfico adicional, oportunidades de cross-selling? y, en muchos casos, incrementos en el ticket medio.

Para tiendas de proximidad y centros comerciales urbanos, los puntos de recogida se están consolidando como una palanca para atraer visitas recurrentes y reforzar su papel en el día a día del consumidor.

Lo que viene para la última milla urbana

Todo apunta a una intensificación de acuerdos entre retailers, operadores logísticos y marketplaces, así como a la expansión de puntos OOH en espacios no tradicionales.

En este escenario, los puntos de recogida se han convertido en una nueva capa del retail urbano, capaz de cambiar cómo se mueve el e-commerce en la ciudad y el papel que juega la tienda física en ese recorrido.

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