El gran consumo entra en una nueva fase de transformación estructural. NIQ ha identificado ocho tendencias que marcarán el sector CPG? en 2026, en una situación con presión sobre los márgenes, cambio en los hábitos de compra y avance de la inteligencia artificial en la toma de decisiones comerciales.
El informe «The New Rules of Relevance» apunta a un escenario en el que las reglas tradicionales del retail pierden peso frente a modelos más dinámicos, apoyados en datos y orientados a maximizar la eficiencia operativa. La combinación de inflación acumulada, sensibilidad al precio y mayor fragmentación del consumidor obliga a fabricantes y distribuidores a revisar desde el surtido hasta las estrategias promocionales.
La IA entra en el corazón del pricing
Una de las principales conclusiones del análisis es el salto cualitativo en el uso de inteligencia artificial aplicada a pricing y promociones. Según NIQ, las compañías pasarán de modelos estáticos a sistemas dinámicos capaces de ajustar precios en función de demanda, competencia, elasticidad y comportamiento del consumidor en tiempo casi real.
Este cambio implica una remodelación de la gestión promocional. Las promociones ya no serán campañas generalistas, sino acciones más precisas, con mayor personalización y foco en rentabilidad. El objetivo será evitar la erosión de márgenes que ha caracterizado los últimos años en gran consumo.
Un consumidor cada vez más fragmentado
El informe subraya que el consumidor ya no responde a patrones homogéneos. La coexistencia de perfiles muy sensibles al precio con otros dispuestos a pagar más por valor añadido obliga a segmentar con mayor precisión. Esta fragmentación impacta directamente en surtido, comunicación y estrategia de marca.
Para el retail, esto se traduce en una mayor complejidad operativa. La tienda física y el canal online deberán adaptarse para responder a misiones de compra más diversas, con expectativas distintas en cada segmento.
El avance de la marca propia
NIQ señala también el crecimiento sostenido de las marcas propias, impulsado por la búsqueda de ahorro por parte del consumidor y por la mejora en la percepción de calidad. Este fenómeno refuerza el papel del distribuidor como actor clave en la construcción de valor y en la diferenciación frente a fabricantes.
La marca propia se consolida como una propuesta estratégica dentro del surtido. Esto obliga a los fabricantes a replantear su posicionamiento y a justificar mejor su propuesta de valor.
Menos surtido y más eficiencia
Otra de las tendencias destacadas es la racionalización del surtido. El exceso de referencias pierde sentido en un entorno en el que la eficiencia operativa y la rotación son prioritarias. NIQ anticipa una reducción selectiva del número de productos, con foco en aquellos que generan mayor valor.
Este ajuste busca simplificar la cadena de suministro, mejorar la disponibilidad en lineal y optimizar el uso del espacio en tienda. Para el retail, supone un cambio importante en la gestión del punto de venta.
Presión sobre los márgenes
El informe advierte de que la presión sobre los márgenes seguirá siendo una constante en 2026. El incremento de costes, unido a la sensibilidad al precio del consumidor, limita la capacidad de trasladar subidas y obliga a buscar eficiencia en toda la cadena.
En este contexto, tecnologías como la analítica avanzada o la automatización ganan peso como herramientas para proteger la rentabilidad.
La sostenibilidad importa
La sostenibilidad se consolida como una exigencia básica. El consumidor espera productos y operaciones más responsables, pero sin asumir necesariamente un sobreprecio elevado. Esto genera un equilibrio complejo entre coste, percepción de valor y cumplimiento normativo.
Para el retail, implica integrar criterios de sostenibilidad en surtido, logística y comunicación sin comprometer competitividad.
El dato, ventaja competitiva
NIQ refuerza la idea de que el dato será el principal activo estratégico. La capacidad de capturar, analizar y activar información en tiempo real marcará la diferencia en áreas como pricing, promociones, surtido o experiencia de cliente.
El informe sugiere que las organizaciones que no avancen en este terreno quedarán en desventaja frente a competidores más ágiles.
Un año de cambios de fondo
En conjunto, las ocho predicciones dibujan un sector más dinámico, en el que la toma de decisiones se acelera y la eficiencia se convierte en prioridad. El gran consumo entra en una etapa en la que la escala ya no es suficiente y la capacidad de adaptación gana peso.
Por tanto, 2026 será un año de cambios estructurales en cómo se venden, fijan precios y posicionan los productos.
