En 2017, tres emprendedores —Pedro Clavería, Félix Ruiz y Pablo Carro— fundaron Playtomic con una idea aparentemente sencilla: digitalizar la reserva de pistas de pádel y tenis. Lo que comenzó como una aplicación para agendar partidos se ha convertido en una plataforma global de referencia para el deporte amateur. Hoy, Playtomic opera en decenas de países, conecta a millones de jugadores y se posiciona como un agente clave en la transformación digital del deporte recreativo.
En esta conversación con Pedro Clavería, director de Estrategia (CSO), descubrimos un enfoque en el que los datos, la inteligencia artificial y la experiencia humana no se contraponen: se complementan. Y, combinados, pueden redefinir la relación entre deporte, tecnología y consumo.
Los datos como punto de encuentro
Cuando Clavería habla de datos, lo hace desde un prisma humanista. Para él, los datos no son un fin en sí mismos, sino una forma de entender qué buscan realmente los jugadores.
“Los datos cada día nos ayudan a conocer mejor a nuestro usuario”, explica. Pero no se refiere únicamente a cifras. Para él, la clave está también en “ver lo que el usuario pone, lo que comenta” y utilizar esa información para mejorar la experiencia dentro y fuera de la pista.
La misión no es medir por medir. Es convertir información en servicio: en clubes más eficientes, en reservas más fluidas, en partidos más equilibrados, en experiencias más satisfactorias. En definitiva, en deporte real vivido por personas reales.
“Intentamos ofrecerle un buen servicio, la mejor experiencia al final”, resume.
IA generativa: herramienta, no protagonista
Cuando la conversación se desplaza hacia la inteligencia artificial, el cofundador de Playtomic adopta un tono práctico. Para él, la IA es una herramienta útil cuando se utiliza con criterio.
La describe como una forma “muy cómoda para optimizar procesos internos”, pero también como un recurso valioso para abrir nuevas vías de consulta: permite que un usuario “pueda hablar con un experto” o que un profesional explore escenarios de negocio sin necesidad de equipos o tiempos extensos.
Uno de los aspectos más interesantes de su visión aparece cuando menciona la “temperatura” de los modelos de IA, ese parámetro que ajusta si una respuesta suena más creativa o más estricta.
Ese matiz técnico tiene un efecto directo en la experiencia del usuario: determinahasta qué punto la interacción parece humana.
Pero para Clavería, quien participó recientemente en una conversación del Tech Show Madrid, que la IA suene humana no implica ocultarla. “En mi opinión, no está mal que el usuario sepa que está hablando con una máquina”, afirma. Lo esencial es educar esa tecnología para que sea útil, respetuosa, clara y coherente con los valores de la empresa.
“Tenemos un papel muy importante en educar a la inteligencia artificial”, resume.
Tecnología, deporte y consumo: una relación en evolución
Cuando analiza el futuro del sector, Pedro Clavería imagina un escenario donde la tecnología deje de convertir el deporte en una mera operación transaccional. Reserva, pago, puntuación, seguirán estando ahí, pero no deberían ocupar el centro de la experiencia.
Para él, la tecnología debe facilitar conexiones: entre jugadores, entre clubes, entre comunidades. Debe permitir que encontrar partido sea tan natural como proponer un plan entre amigos, y que la gestión no opaque lo esencial: el juego.
El valor de una marca que genera conversación
Clavería opta por hacer especial énfasis en ese vínculo que se puede, y debe, generar entre el usuario y la marca.
“¿Qué somos para el usuario? ¿Qué queremos ser?”, plantea, como si fuera una brújula estratégica. La respuesta no está en acciones llamativas sino en formar parte real de la vida del jugador: ser el punto de partida de una experiencia que luego se cuenta. Por eso insiste en un reto clave: “¿Qué puede aportar una marca para que su usuario la comente con amigos?”.
Para él, la construcción de marca ocurre ahí, en ese relato espontáneo que surge después del partido, en una comida o en una cena. Cuando alguien recuerda un partido especialmente divertido o una experiencia especialmente ágil gracias a la plataforma.
Mirando hacia adelante
La conversación con Pedro Clavería deja una percepción clara: en Playtomic, la tecnología no pretende reemplazar nada esencial del deporte. Su objetivo es amplificar lo que ya existe: la convivencia, el juego, el hábito social.
Ni los datos ni la IA son un fin en sí mismos. Son herramientas al servicio de una experiencia deportiva que, pese a digitalizarse, sigue siendo profundamente humana. Un espacio donde la competencia es amistosa, la rutina se convierte en encuentro y la tecnología desaparece para dejar espacio al juego. Y en ese equilibrio entre lo técnico y lo humano parece que Pedro y Playtomic han encontrado su norte.
