La imagen de IKEA siempre ha estado asociada a grandes tiendas situadas en las afueras de las ciudades, pensadas para pasar la tarde entre pasillos infinitos, cafeterías y zonas de exposición. Pero, aunque ese modelo sigue siendo parte esencial de su identidad, ya no es el único. El gigante sueco del mueble está tejiendo una red global de tiendas más pequeñas, más céntricas y mucho más integradas en el día a día urbano.
Esta estrategia responde a una tendencia imparable: el cliente actual quiere acceder a la marca sin desplazarse varios kilómetros, con la misma facilidad con la que hace un pedido online.
El resultado es un nuevo ecosistema que combina puntos de venta urbanos, espacios de planificación, hubs logísticos y puntos de recogida diseñados para ofrecer comodidad, rapidez y sostenibilidad.
Europa: el laboratorio urbano
Europa ha sido el campo de pruebas de esta transformación. En el corazón de Londres, IKEA abrió una flagship? store en Oxford Street, uno de los ejes comerciales más transitados del mundo.
Su diseño rompe con la escala tradicional. Se trata de un espacio más compacto, centrado en la exposición de productos esenciales y en servicios de planificación personalizados. El objetivo no es mostrarlo todo, sino facilitar que el cliente combine la visita con la compra online y la entrega a domicilio.
El mismo patrón se repite en París, donde IKEA instaló su tienda urbana en La Madeleine, a pocos pasos de la Place de la Concorde. Allí, los clientes pueden diseñar su cocina, probar productos o recoger pedidos realizados por internet.
La compañía considera estos espacios como una nueva puerta de entrada a la marca, especialmente para quienes viven en grandes núcleos urbanos sin coche.
España también forma parte de este mapa de transformación. IKEA abrirá el 21 de enero una nueva tienda urbana de 1.500 m² en Girona, acompañada de un punto de recogida (pick-up) en el municipio vecino de Vilablareix.
El modelo se suma a las aperturas urbanas que IKEA ha realizado en los últimos dos años en Madrid, Barcelona y Valencia, donde la compañía ha adaptado su oferta al ritmo urbano: asesoramiento en interiorismo, entrega exprés y soluciones para espacios pequeños.
Como ha señalado la empresa, la prioridad es “estar donde están los clientes”, una frase que resume el giro cultural que vive la compañía.
Asia: el epicentro de las tiendas urbanas de IKEA
La evolución más drástica se está produciendo en Asia, especialmente en China. A finales de 2025, IKEA confirmó el cierre de siete grandes tiendas en China como parte de un plan que continuará desplegándose en 2026, centrado en formatos urbanos más pequeños y digitales.
En ciudades como Beijing o Shenzhen, la empresa planea abrir más de diez tiendas compactas en los próximos dos años, con un enfoque en servicios de diseño, recogida rápida y experiencias de marca.
El cambio responde al ritmo de vida de las grandes metrópolis asiáticas, donde el tiempo es el recurso más escaso y el espacio, un lujo.
En India, la compañía está replicando esta lógica con una red de city stores en Mumbai y Bengaluru, combinadas con centros logísticos que permiten entregas en 24 horas.
En el Sudeste Asiático, los nuevos puntos urbanos, como el de Singapur, se integran en centros comerciales o en zonas de alto tránsito. Así se refuerza la presencia de la marca en el tejido cotidiano de la ciudad.
América: proximidad y conveniencia
En Estados Unidos, el grupo Ingka, que gestiona la mayor parte de las tiendas IKEA del mundo, ha emprendido un ambicioso plan de inversión de 2.000 millones de dólares para abrir nuevos “Plan & Order Points” con servicio de recogida.
Estos espacios, más reducidos que una tienda tradicional, ofrecen asesoramiento personalizado y la posibilidad de retirar pedidos sin coste adicional.
Ciudades como Maryland, Pennsylvania, Oregon o California figuran entre las primeras en incorporar este formato.
El propósito es acercar IKEA a zonas metropolitanas densas y a consumidores que buscan soluciones rápidas sin renunciar al contacto físico con la marca.
El concepto de “punto de planificación” refleja una transición hacia una experiencia híbrida: digital en la transacción, humana en el acompañamiento.
Más cerca, más ágil, más sostenible
El giro de IKEA hacia tiendas urbanas responde a algo más que a la conveniencia. También forma parte de la estrategia global de sostenibilidad y eficiencia logística de la marca.
Y es que reducir los desplazamientos de los clientes y acercar los productos a los centros de población disminuye la huella de carbono y optimiza los costes de transporte. Además, los nuevos espacios urbanos son energéticamente más eficientes y requieren menos materiales y recursos que las macrotiendas periféricas.
Este enfoque de “proximidad responsable” encaja con el objetivo de IKEA de alcanzar la neutralidad climática en 2030, tanto en su red comercial como en su cadena de suministro.
La transformación de la tienda física, por tanto, es una pieza esencial de su transición hacia un modelo de negocio más circular y sostenible.
Un nuevo paradigma de experiencia
Pero, más allá de los metros cuadrados, lo que está cambiando es la relación entre IKEA y el cliente.
Las nuevas tiendas funcionan como espacios de experiencia: lugares donde se combina inspiración, asesoramiento y servicios digitales en un entorno accesible y cercano. El cliente ya no acude sólo a comprar muebles, sino a resolver necesidades de la vida cotidiana. Y esa diferencia es lo que convierte a IKEA en un actor clave de la evolución del retail urbano.
Esta transformación también refuerza su estrategia omnicanal. Cada punto de venta físico se integra con la plataforma digital, el inventario global y la logística de última milla. El cliente puede planificar su compra en el centro urbano, pagar desde la app y recibir el pedido en su casa en cuestión de horas.
La tienda se convierte así en un nodo de un sistema mayor, una red conectada que combina experiencia y eficiencia.
La ciudad, nuevo territorio IKEA
La apuesta de IKEA por los formatos urbanos es, en el fondo, una declaración de intenciones: el futuro del retail se juega en el corazón de las ciudades, no en la periferia.
El mueble, la decoración y los servicios domésticos se acercan al cliente allí donde vive, trabaja y se mueve.
Las tiendas urbanas de IKEA, sus puntos de recogida y los espacios de planificación forman parte de una estrategia que cambia el significado de “estar cerca”.
En los próximos años, este modelo seguirá expandiéndose a nuevas capitales europeas y asiáticas. Y aunque IKEA lidera este movimiento, no está sola: otros grandes retailers están explorando caminos similares.
Una tendencia que promete convertirse en una de las grandes transformaciones del retail global en la segunda mitad de esta década.
