El precio del diésel vuelve a presionar la logística del retail

El gasóleo sube con más fuerza que la gasolina en España, reactivando el riesgo de mayores costes logísticos para distribución y e-commerce.
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El precio del diésel vuelve a situarse por encima de la gasolina en España tras el último repunte del petróleo en los mercados internacionales. El gasóleo roza ya los 1,70 euros por litro mientras que la gasolina 95 se mantiene alrededor de 1,60 euros. La brecha, que en otras fases del mercado había sido favorable al diésel, vuelve a inclinarse en sentido contrario.

Para el consumidor particular la diferencia puede parecer moderada, pero para el retail tiene un impacto directo. Porque el diésel sigue siendo el combustible dominante en el transporte de mercancías por carretera, el eslabón clave de la distribución alimentaria, la logística de centros comerciales y la entrega de pedidos de comercio electrónico.

Coste clave en la cadena logística

El transporte por carretera continúa siendo el principal sistema de distribución de mercancías en España y en gran parte de Europa. Desde plataformas logísticas hasta supermercados, el movimiento de productos depende en gran medida de flotas de camiones y furgonetas alimentadas por gasóleo.

Cuando el diésel sube, los operadores logísticos afrontan un aumento inmediato de costes operativos. Estos incrementos suelen trasladarse mediante recargos por combustible en contratos logísticos o tarifas de transporte. Todo ello acaba repercutiendo en los costes de distribución para fabricantes, retailers y plataformas de e-commerce.

En sectores con márgenes estrechos como la alimentación, incluso pequeñas variaciones en el coste logístico pueden afectar a la rentabilidad. Y para grandes cadenas de supermercados o redes de distribución, el combustible forma parte de uno de los principales componentes variables de la cadena de suministro.

Impacto potencial en precios y márgenes

Para el retail, un encarecimiento del gasóleo durante un tiempo prolongado puede tener efectos en varios eslabones de la cadena. El primero es el aumento de los costes logísticos directos, desde el transporte entre centros de distribución hasta la última milla en el comercio electrónico.

El segundo es el impacto indirecto en proveedores. Fabricantes y operadores logísticos también afrontan mayores gastos de transporte.Y esto puede trasladarse al precio de los productos que llegan a los lineales.

Muchas cadenas intentan absorber parte de estos costes para evitar subidas de precios. Sin embargo, cuando el combustible se mantiene con un alto precio durante periodos prolongados, el margen de absorción se reduce.

Una variable a vigilar para la distribución

El comportamiento del diésel se ha convertido de nuevo en una variable clave para la planificación logística del sector. Operadores de transporte, supermercados y plataformas de comercio electrónico siguen de cerca la evolución del combustible porque condiciona presupuestos, contratos y tarifas.

La situación también refuerza el interés del sector por diversificar energías en flotas logísticas. Proyectos con camiones eléctricos, gas natural o hidrógeno siguen avanzando, aunque su despliegue masivo todavía es limitado en comparación con el parque actual de vehículos diésel.

Mientras tanto, el mercado del gasóleo mantiene su peso central en la distribución europea. Si la tensión en el suministro internacional se prolonga por la guerra en Oriente Medio, el combustible puede volver a convertirse en un factor determinante en la estructura de costes del retail y en la evolución de los precios al consumidor.

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