La IA en la moda ya no es una promesa de futuro, sino el motor de una importante transformación que está cambiando la forma en la que las marcas crean, producen y se relacionan con los consumidores.
Así lo sostiene un reciente informe de Boston Consulting Group (BCG): The AI-First Fashion Company, que dibuja el nuevo escenario de una industria donde la inteligencia artificial amplifica la creatividad.
Según la consultora internacional, la empresa de moda del futuro será “AI-first”, es decir, será capaz de integrar agentes inteligentes en todos sus procesos, desde el diseño hasta la distribución. Y también será capaz de encontrarse con el cliente dentro de las propias plataformas de IA, además de en las tiendas físcias y en el canal online.
Las fuerzas que impulsan el cambio
BCG identifica cuatro factores que explican la urgencia del cambio hacia un modelo de moda y lujo impulsado por IA.
Por un lado, los consumidores ya compran con ayuda de la IA. Sus datos apuntan a que dos de cada tres estadounidenses han utilizado herramientas de inteligencia artificial al hacer compras. Tanto para recibir recomendaciones personalizadas como para probarse prendas en probadores virtuales o seguir los consejos de un estilista digital.
Al mismo tiempo, la tecnología está lista para escalar. Porque los modelos de IA cada día son más rápidos, accesibles y potentes y permiten generar diseños, prever la demanda o incluso asesorar en tienda.
El tercer elemento es la competencia, con un fuerte aumento de la inversión. Y es que la moda y el retail figuran entre los tres sectores que más han incrementado su gasto en IA en los últimos meses.
Por último, BCG habla de la escasez de talento: el 40% de las grandes compañías de moda y retail ya han incorporado directivos especializados en inteligencia artificial. Por lo tanto, los rezagados podrían quedarse sin capacidad para atraer a perfiles capaces de coordinar a diseñadores, científicos de datos y agentes digitales.
La nueva experiencia de compra
Según BCG, los consumidores descubren marcas en redes sociales o marketplaces, pero también lo hacen en plataformas de inteligencia artificial como ChatGPT, Perplexity o el modo IA de Google.
En este entorno, la visibilidad dependerá de cómo interactúen las marcas con esos agentes digitales que ahora guían las decisiones de compra.
El informe distingue tres estrategias posibles:
- El modelo “destino”, donde las marcas buscan atraer al cliente directamente a sus propios canales. Así lo hace Hermès, que apuesta por la exclusividad y el control de su universo de marca.
- El modelo “evaluación”, en el que las marcas colaboran con plataformas de IA para ganar alcance y competir en precio o conveniencia. Es el caso de Hanes, presente en Amazon.
- El modelo “híbrido”, que combina ambas aproximaciones: estar en las plataformas de IA, pero reservando parte de la oferta para los canales propios. Nike sigue esta estrategia, ofreciendo en marketplaces sus productos más básicos y reservando las colecciones premium para su tienda.
Sea cual sea el modelo, la optimización para motores de respuesta (Answer Engine Optimization) será clave. Las marcas deberán asegurarse de que los chatbots y asistentes virtuales comprendan, confíen y recomienden sus colecciones.
Creatividad aumentada: diseñador con IA
En el plano interno, el informe destaca que la IA está transformando las funciones clave del sector, desde la cadena de suministro hasta el marketing o la gestión de tienda.
Marcas como Tiffany & Co. utilizan agentes de IA para mejorar la atención al cliente con resúmenes y recomendaciones automatizadas.
Por su parte, Walmart aplica algoritmos de predicción de tendencias que permiten reducir los tiempos de producción hasta en 18 semanas.
Además, según BCG, el diseñador del futuro no trabajará solo, sino con un equipo de agentes de IA. Uno detectará nuevas tendencias, otro generará variaciones de diseño, otro simulará tejidos y ajustes y otro optimizará precios y surtido. El resultado: colecciones más rápidas, adaptables y sostenibles, con menos desperdicio y más capacidad de respuesta al mercado.
Sin embargo, BCG advierte de un riesgo: la homogenización estética. Si todas las marcas usan las mismas herramientas, los productos podrían acabar pareciéndose entre sí. Por eso, mantener la artesanía humana y la identidad de marca será esencial para que la IA no diluya el valor del lujo.
Cómo ser una empresa “AI-first”
Convertirse en una compañía “AI-first” no es una cuestión de incorporar herramientas, sino de cambiar la forma de trabajar. BCG propone tres movimientos esenciales para lograrlo:
Reestructurar el modelo operativo
Las organizaciones deben pasar de estructuras jerárquicas a equipos multidisciplinares y ágiles, donde diseñadores, tecnólogos y expertos en datos colaboren en tiempo real.
Liderar desde arriba
Las transformaciones impulsadas por IA sólo prosperan si la dirección las convierte en prioridad estratégica. Los líderes deben centrarse en pocas iniciativas de alto impacto, medir resultados tangibles y poner el foco en la gestión del cambio humano, que representa el 70% del esfuerzo.
Reorientar la inversión tecnológica
El objetivo no es gastar más, sino invertir mejor. Hay que automatizar tareas repetitivas y destinar los recursos liberados a infraestructuras de datos y sistemas escalables de inteligencia artificial.
La IA como nuevo tejido del lujo
BCG concluye que la inteligencia artificial no sustituirá la creatividad, sino que la multiplicará. La moda y el lujo están entrando en una era donde la imaginación y la ejecución convergen, y donde los consumidores podrán descubrir, probar y comprar sin salir de los ecosistemas de IA.
La empresa de moda del futuro mostrará sus colecciones en tiendas, webs y también dentro de las plataformas inteligentes, conectando con clientes que ya viven y deciden en esos entornos.
En ese escenario, los datos serán el nuevo tejido de la moda, y la combinación de creatividad humana e inteligencia artificial marcará la diferencia entre seguir el ritmo del mercado o diseñar el próximo movimiento.
