En la industria del retail alimentario, el frío se ha convertido en un factor estratégico. Teniendo en cuenta que en cada supermercado, las cámaras frigoríficas, vitrinas y sistemas de climatización pueden consumir entre un 40% y un 60% de la energía total de la tienda, los retailers están empezando a ver que una “refrigeración inteligente” puede ser un activo clave para su competitividad.
El impulso llega de la mano de la tecnología. La combinación de inteligencia artificial (IA), sensores IoT y plataformas de datos en la nube está transformando la supervisión y el mantenimiento de los equipos. Lo que antes dependía de proveedores externos o revisiones periódicas, ahora puede analizarse en tiempo real y anticipar fallos antes de que se produzcan.
Refrigeración inteligente y datos
Cada frigorífico, compresor o sistema de climatización genera miles de datos cada hora: temperatura, consumo, alarmas, presión, humedad o ciclos de apertura.
Hasta hace poco, esa información quedaba fragmentada en sistemas locales o bajo la gestión de empresas de mantenimiento.
Pero las nuevas soluciones basadas en IA permiten centralizar todos esos datos y analizarlos para optimizar el rendimiento energético, identificando desviaciones o ineficiencias antes de que se traduzcan en sobrecostes.
Según el especialista en analítica energética Zedi IoT, los sistemas de monitorización continua pueden reducir el consumo de energía de refrigeración en supermercados hasta en un 15% al ajustar automáticamente los parámetros de funcionamiento.
Además, herramientas de mantenimiento predictivo aplicadas a equipos frigoríficos han demostrado mejoras significativas en la estabilidad térmica y en la reducción de incidencias. Son dos factores que inciden directamente en la rentabilidad operativa, según un informe de Gradhoc sobre eficiencia energética en supermercados.
Cómo mantener el frío en tienda
Hace años que los equipos de mantenimiento han trabajado bajo un modelo reactivo: acudir cuando algo falla. Pero cada avería puede traducirse en pérdidas de producto, interrupciones de servicio y deterioro de la experiencia del cliente.
Ahora, la IA está cambiando esa ecuación. Al analizar patrones históricos de funcionamiento, los sistemas pueden predecir cuándo una máquina empieza a desviarse de su rendimiento óptimo y enviar alertas antes de que se produzca el fallo. De esta forma, los retailers pasan de reparar a prevenir, ajustando sus recursos y alargando la vida útil de sus equipos.
Además, los nuevos sistemas permiten integrar la refrigeración en un marco más amplio de gestión energética del punto de venta. Al conectar iluminación, ventilación y climatización a una misma capa de datos, los responsables de tienda pueden optimizar el consumo global y ajustar la operación a las horas de mayor demanda o tarifas eléctricas más bajas.
Cumplir la regulación y avanzar hacia la sostenibilidad
La transformación digital de la refrigeración también responde a una presión normativa creciente.
En la Unión Europea y el Reino Unido, los reglamentos sobre gases fluorados (F-Gas Regulation) están impulsando la sustitución progresiva de refrigerantes con alto potencial de calentamiento global.
A esto se suma la necesidad de reportar indicadores de sostenibilidad en los nuevos marcos ESG?, que incluyen métricas de consumo energético, emisiones y huella de carbono.
Contar con datos fiables y en tiempo real facilita tanto el cumplimiento de la regulación como la reducción del impacto ambiental.
Los sistemas inteligentes permiten detectar fugas de gas antes de que sean visibles, monitorizar la eficiencia de cada instalación y automatizar el registro de datos para los informes de sostenibilidad.
La IA entra en la trastienda del supermercado
Lo interesante es que esta digitalización no se percibe por los consumidores, pero tiene un impacto directo en la experiencia del cliente.
Una temperatura constante mejora la conservación del producto, reduce el desperdicio y evita problemas de seguridad alimentaria. A la vez, la eficiencia energética ayuda a mantener precios competitivos.
Ya hay empresas tecnológicas europeas y británicas que están desplegando soluciones de refrigeración inteligente en retail alimentario, en cadenas de distintos tamaños.
Las plataformas basadas en la nube recogen millones de datos diarios de los equipos, aplican algoritmos de aprendizaje automático. Esto permite a los retailers visualizar el estado de todas sus tiendas en un panel único.
Algunas cadenas ya experimentan con modelos de optimización autónoma, donde el propio sistema ajusta la temperatura o la potencia de los compresores en función del clima, la afluencia o la carga del sistema eléctrico.
Por qué la eficiencia se ha convertido en una ventaja competitiva
Más allá del ahorro, la gestión inteligente de la refrigeración abre una nueva etapa en la relación entre tecnología, sostenibilidad y negocio.
Los datos energéticos, tradicionalmente vistos como un asunto técnico, se convierten ahora en información de gestión que ayuda a tomar decisiones de inversión, planificar renovaciones o evaluar proveedores bajo criterios de eficiencia.
Los directivos del retail alimentario empiezan a incorporar la eficiencia energética como indicador de rendimiento operativo, junto a ventas o rotación de inventario. Y las iniciativas que antes dependían del departamento técnico pasan a ser parte de la estrategia corporativa.
Hacia una nueva generación de supermercados conectados
En los próximos años, la inteligencia artificial seguirá ampliando su papel en la gestión de instalaciones.
La tendencia apunta a ecosistemas conectados donde la refrigeración, la climatización y la energía comparten una misma infraestructura de datos.
La automatización permitirá decisiones más rápidas y precisas, mientras los algoritmos se entrenan con nuevos parámetros de sostenibilidad y rentabilidad.
Así, la refrigeración, ese elemento que nunca había tenido protagonismo, se está convirtiendo en un termómetro del futuro del retail: una industria más digital, más eficiente y más consciente de su impacto.
