La IA también avanza en logística, pero aún sin impacto masivo

Un informe de BCG confirma el avance de la IA en logística, aunque su adopción real sigue limitada y con impacto aún reducido en el sector.
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La inteligencia artificial empieza a hacerse un hueco real en la logística, aunque su impacto todavía es limitado. Así lo concluye el último informe de Boston Consulting Group (BCG), que dibuja un sector en transición: convencido del potencial de la tecnología, pero todavía lejos de desplegarla a escala.

El estudio, basado en una encuesta a más de 180 expertos del sector logístico y empresas cargadoras, confirma que la IA ya está presente en áreas clave como la planificación de transporte, la previsión de demanda o la visibilidad de envíos. Aun así, sólo una minoría ha logrado integrarla de forma efectiva en sus operaciones diarias.

Adopción incipiente

El dato más relevante es que apenas alrededor del 10% de los operadores logísticos ha conseguido integrar la IA en sus operaciones con impacto medible en costes, servicio o márgenes. En términos más amplios, sólo el 13% declara haber capturado valor tangible de estas iniciativas.

Aunque cerca del 40% afirma haber ido más allá de pilotos, la mayoría sigue en fases de experimentación o despliegues limitados. La adopción a gran escala sigue siendo excepcional, lo que evidencia una brecha clara entre el interés estratégico y la ejecución real.

Este desfase es aún más acusado en el lado de los clientes. Cerca del 70% de las empresas cargadoras sigue explorando o pilotando soluciones de IA, mientras que solo un 7% ha observado mejoras medibles en su cadena de suministro.

La demanda existe pero no es decisiva

El mercado empieza a moverse. Más del 40% de los clientes logísticos ya tiene en cuenta las capacidades de inteligencia artificial al seleccionar proveedores. Sin embargo, todavía no es un factor determinante: menos del 10% lo considera un requisito imprescindible.

Este punto define bien el momento actual. La IA empieza a formar parte de la conversación comercial y de la percepción de valor, pero aún no condiciona de forma decisiva las decisiones de contratación.

Además, existe un alto consenso sobre dónde aporta más valor. Tanto operadores como clientes coinciden en tres áreas prioritarias: planificación y ejecución del transporte, previsión de demanda y visibilidad de los envíos. Esta alineación indica que el sector ha identificado claramente los casos de uso más relevantes.

Costes y eficiencia como principal motor

El informe señala un factor dominante: casi el 80% de los actores del sector identifica la reducción de costes y la mejora de la eficiencia como el principal incentivo para adoptar IA en logística.

Esto explica por qué las aplicaciones más avanzadas están ligadas a operaciones. La optimización de rutas, la planificación automatizada o el uso de modelos predictivos permiten gestionar redes logísticas más complejas con mayor precisión. A esto se suma el avance en visibilidad, con herramientas que anticipan incidencias o ajustan tiempos de entrega.

Más allá de estas áreas, la IA también empieza a introducirse en funciones comerciales y de atención al cliente, como la generación de presupuestos o la gestión de consultas. Sin embargo, el grueso del valor sigue concentrado en la eficiencia operativa.

El freno no es la tecnología

Uno de los hallazgos más interesantes del informe es que los principales obstáculos ya no son técnicos ni económicos. Cerca del 40% de los encuestados señala como barreras clave la falta de claridad sobre el retorno de la inversión y las carencias en capacidades internas.

Este cambio marca un punto de inflexión. La tecnología es cada vez más accesible y los costes han disminuido, pero el reto ahora es organizativo. Integrar la IA en sistemas existentes, cambiar procesos y medir resultados exige capacidades que muchas empresas aún no han desarrollado.

Además, existen diferencias regionales y por tamaño de empresa. Asia-Pacífico lidera la adopción, mientras que Europa muestra mayores resistencias organizativas.

Las grandes compañías avanzan más rápido, mientras que las pequeñas siguen enfrentando mayores dificultades. Aunque incluso en ellas el principal problema sigue siendo la ejecución, no la inversión.

Un reto de modelo operativo

La conclusión del informe es que la IA en logística ha entrado en fase de ejecución. El reto ya no es probar, sino escalar. Y eso implica integrar la tecnología en los flujos de trabajo reales, no tratarla como algo adicional.

Las compañías que están avanzando priorizan la integración en sistemas clave como los gestores de transporte o almacenes, combinan desarrollo propio con soluciones de terceros y están invirtiendo en formación de sus equipos. De hecho, cerca del 50% anticipa necesidades de recualificación de la plantilla en los próximos años.

Para el retail, esta evolución es especialmente importante. Porque la logística es el soporte crítico del modelo omnicanal y cualquier mejora en costes, tiempos o visibilidad tiene impacto directo en la experiencia de cliente y en la rentabilidad.

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