Centros comerciales sostenibles: la nueva batalla está en el aire

Los centros comerciales avanzan hacia una sostenibilidad más visible para el visitante, con soluciones que convierten la calidad ambiental en parte de la experiencia.
centros comerciales sostenibles: mupi purificador de H2O centros comerciales sostenibles: mupi purificador de H2O
Mupi purificador de aire instalado en elcentro comercial madrileño. H2O

Los centros comerciales ya no compiten solamente por atraer marcas, operadores de restauración o propuestas de ocio. La sostenibilidad se está convirtiendo también en un elemento diferencial dentro de la experiencia del visitante. Especialmente en una estapa donde consumidores, inversores y operadores observan cada vez más de cerca el impacto ambiental de los activos retail.

Tras varios años centrados en eficiencia energética, certificaciones ambientales y reducción del consumo de agua o residuos, el sector empieza a incorporar medidas más visibles y directamente vinculadas al bienestar del usuario.

Calidad del aire, vegetación integrada, confort ambiental o soluciones tecnológicas de purificación forman parte de una nueva generación de iniciativas que buscan hacer tangible la sostenibilidad dentro del propio recorrido comercial.

El purificador de aire de H2O

Uno de los ejemplos recientes es el centro comercial H2O, en Rivas-Vaciamadrid, que ha instalado un mupi purificador de aire basado en microalgas desarrollado por G2G Algae, compañía del Grupo EULEN. Según la información facilitada por el centro, el sistema tiene capacidad para absorber CO2 como lo harían 16 árboles y reducir contaminantes presentes en interiores y exteriores hasta en un 98%, incluyendo partículas en suspensión, compuestos orgánicos volátiles y monóxido de carbono.

La compañía señala además que la eficacia del sistema ha sido certificada por Bureau Veritas y que el dispositivo se integra dentro del plan de mejora ambiental del activo, que cuenta con certificación BREEAM? con calificación “Muy Buena”.

La instalación se sitúa frente al punto de información del centro, lo que convierte la tecnología en un elemento visible para el visitante y no únicamente en una infraestructura técnica de gestión interna.

Este movimiento refleja una tendencia cada vez más presente en retail: pasar de una sostenibilidad invisible, vinculada a sistemas de climatización, iluminación o consumo energético, a una sostenibilidad perceptible que forma parte de la experiencia física del consumidor.

De la arquitectura verde al bienestar ambiental

En TNR News ya analizamos cómo distintos centros comerciales españoles estaban incorporando criterios de arquitectura sostenible, eficiencia energética y economía circular en sus procesos de diseño y operación. Activos como Islazul, Plaza Norte 2, Gran Plaza 2, Oasiz Madrid o L’Aljub habían avanzado en autoconsumo energético, reutilización de agua, cubiertas vegetales o certificaciones ambientales.

Ahora el foco empieza a desplazarse hacia otro terreno: cómo esas políticas pueden trasladarse de forma más directa al visitante. La calidad ambiental interior gana protagonismo en un momento en el que la experiencia física vuelve a ser un factor competitivo para los activos comerciales frente al comercio electrónico.

En paralelo, el concepto de bienestar comienza a mezclarse con los criterios ESG? y con la propia gestión operativa de los centros. La sostenibilidad ya no se presenta únicamente como una cuestión de eficiencia. Ahora se convierte también en un argumento ligado al confort, la salud y la percepción de calidad del espacio.

La sostenibilidad como experiencia visible

El cambio también responde a una cuestión estratégica. Muchas de las inversiones sostenibles realizadas durante los últimos años en centros comerciales resultaban prácticamente invisibles para el consumidor final. Es cierto que los sistemas de climatización más eficientes, las mejoras en aislamiento o la digitalización energética tienen impacto operativo, pero rara vez generan diferenciación perceptible.

Las nuevas soluciones buscan precisamente cerrar esa distancia entre inversión ambiental y experiencia de usuario. Así, elementos como jardines interiores, señalética sobre ahorro energético, puntos de reciclaje inteligentes o sistemas de purificación visibles permiten comunicar de forma más clara el posicionamiento sostenible del centro comercial en cuestión.

En algunos casos, estas actuaciones se integran además dentro de estrategias de reposicionamiento. Los centros comerciales necesitan reforzar su capacidad de atraer tráfico y aumentar el tiempo de permanencia ahora que el consumo se está transformando y aumenta la competencia de modelos híbridos entre retail, ocio y restauración.

La dimensión ambiental empieza así a incorporarse como parte del diseño experiencial del mall. Especialmente en activos que buscan actualizar su propuesta de valor o reforzar su atractivo para marcas e inversores.

La presión ESG también llega al retail físico

El avance de estas iniciativas coincide con una presión creciente sobre el sector inmobiliario para mejorar sus métricas ESG. Inversores institucionales, fondos y grandes operadores exigen cada vez más transparencia en cuestiones relacionadas con eficiencia energética, emisiones, consumo de recursos o certificaciones ambientales.

En el ámbito comercial, esta presión afecta tanto a propietarios como a gestores de activos. Certificaciones como BREEAM o LEED se han convertido en herramientas habituales para medir y comunicar el desempeño ambiental de los centros comerciales, mientras que índices internacionales como GRESB refuerzan la necesidad de reportar indicadores sostenibles de forma estructurada.

Al mismo tiempo, algunas marcas retail empiezan a incorporar criterios ESG dentro de sus decisiones de implantación y selección de ubicaciones. Sobre todo en segmentos internacionales o vinculados a consumo responsable.

La frontera entre impacto real y gesto visible

La evolución hacia una sostenibilidad más visible abre también un debate interesante para la industria del retail. Además de plantearse qué medidas se implementan, ahora debemos pensar en cómo se mide su impacto real y hasta qué punto generan mejoras ambientales verificables.

El riesgo para los activos comerciales es que determinadas iniciativas acaben funcionando únicamente como herramientas reputacionales si no se integran dentro de una estrategia ambiental más amplia y medible. La sostenibilidad experiencial puede aportar valor diferencial, pero también obliga a aumentar el nivel de transparencia y trazabilidad.

La próxima fase para los centros comerciales parece dirigirse precisamente hacia ese equilibrio: combinar eficiencia operativa, impacto ambiental cuantificable y una experiencia física capaz de hacer visible al consumidor el compromiso sostenible del activo.

Tendencias. Datos. Voces que lideran.

Cada semana en tu correo

Suscríbete a la newsletter de The New Retail News y recibe las claves del nuevo retail contadas por quienes lo están transformando.