Lidl y Aldi han convertido España en uno de los principales tableros de su expansión europea. Las dos cadenas alemanas de descuento han invertido 3.239 millones de euros entre 2019 y 2024 en tiendas, almacenes, equipamiento y suelo, según el análisis de Cinco Días a partir de sus cuentas anuales.
La cifra sitúa a ambos operadores inmediatamente por detrás de Mercadona en esfuerzo inversor dentro de la distribución alimentaria española. El dato confirma que el crecimiento del discount no se explica sólo por precio, surtido corto o marca propia. También responde a una carrera de capilaridad, proximidad y capacidad logística que está cambiando el mapa competitivo del supermercado.
Lidl: inversión que gana escala
Lidl concentra la mayor parte del esfuerzo. La compañía del grupo Schwarz, presente en España desde 1994, destinó 2.009 millones de euros entre 2019 y 2024 a mejorar y ampliar su red. En ese periodo pasó de 603 a 703 tiendas, con una apertura neta de 100 establecimientos, y reforzó su infraestructura logística hasta alcanzar 13 centros de distribución en 2024.
Ese despliegue no se ha frenado. La empresa ya comunicó un plan cercano a 50 actuaciones, de las cuales alrededor de 40 corresponden a nuevas tiendas y el resto a reformas o ampliaciones. Además, Lidl señala que su red supera ya los 700 puntos de venta y cuenta con 14 plataformas logísticas en España.
La inversión logística también ha ganado peso. En los últimos años, Lidl ha incorporado nuevas instalaciones y ha puesto en marcha proyectos como el centro de Martorell, en Barcelona, una plataforma a la que destinó 140 millones de euros. La compañía la presenta como su mayor inversión logística en España en más de tres décadas.
Aldi: más tiendas y almacenes
Aldi ha destinado 1.230 millones de euros al mismo tipo de activos en el periodo analizado. La cadena, propiedad de Aldi Nord, ha aumentado con más fuerza su número de supermercados. Pasó de 309 establecimientos al cierre de 2019 a 468 en 2024. Cerró 2025 con 496 tiendas y alcanzó en marzo de 2026 el hito de 500 supermercados en España.
La compañía prevé abrir 40 nuevos supermercados en 2026, con especial foco en Andalucía, Cataluña, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana. Su red comercial ya supera los 550.000 metros cuadrados de superficie y su capacidad logística se apoya en siete centros, frente a los cuatro con los que contaba al inicio del periodo de crecimiento.
El avance de Aldi muestra una diferencia con respecto a Lidl. Mientras Lidl parte de una red más extensa y una cuota claramente superior, Aldi está todavía en una fase más intensa de conquista territorial. Su reto es abrir tiendas, pero también aumentar frecuencia de compra y convertirse en una opción habitual para cestas completas, un terreno donde los operadores de surtido corto están ganando presencia.
Mercadona marca la referencia inversora
El punto de comparación sigue siendo Mercadona. Según Cinco Días, la cadena presidida por Juan Roig ha destinado cerca de 6.400 millones de euros desde 2019 a renovación de tiendas, aperturas y capacidad logística. Esa distancia refleja la escala del líder, que cerró 2025 con un 27% de cuota.
Por lo tanto, Lidl y Aldi no están todavía cerca de Mercadona en tamaño, pero sí están invirtiendo con una intensidad suficiente para condicionar las decisiones del resto del sector. La presión recae especialmente sobre operadores con formatos más pesados, redes menos homogéneas o menor capacidad para defender precio sin deteriorar margen.
En el mismo periodo, otros grupos también han invertido con fuerza, aunque por debajo del bloque formado por las dos cadenas alemanas. Dia, Consum, Ahorramas, Eroski y Carrefour aparecen tras Mercadona, Lidl y Aldi en la comparativa de altas de inmovilizado material citada por Cinco Días.
El descuento gana cuota
La inversión ya se está traduciendo en ventas y cuota. Entre 2019 y 2024, Lidl aumentó sus ventas en España un 58%, hasta 6.952 millones de euros. Aldi creció un 84%, hasta 2.078 millones. El salto es coherente con el mayor número de tiendas, pero también con una mayor aceptación del modelo de descuento entre los hogares españoles.
Worldpanel by Numerator sitúa a Lidl en una cuota del 6,9% al cierre de 2025, 2,3 puntos más que en 2019. Aldi alcanzó el 2%, con una mejora de un punto. La consultora también subraya que las cadenas de surtido corto fueron las que más crecieron en 2025 y que ya concentran el 38,9% de cuota, con Mercadona, Lidl y Aldi en máximos históricos.
El contexto de inflación acumulada ha reforzado esa tendencia. El consumidor compara más, reparte la compra entre más enseñas y busca alternativas para controlar el gasto. En ese escenario, la marca de distribuidor, el surtido limitado y una arquitectura de costes ajustada han favorecido a las cadenas capaces de combinar precio, disponibilidad y cercanía.
La batalla se juega en tienda y logística
Para el retail alimentario, la ofensiva inversora de Lidl y Aldi confirma que el discount avanza en España. Pero no depende únicamente de promociones agresivas, sino de una base física cada vez más densa y de una red logística preparada para sostener volumen, frescos y reposición.
El efecto sobre el mercado será doble. Por un lado, aumentará la presión sobre precios y surtidos, con más competencia en marca propia y cestas básicas. Por otro, obligará a los operadores tradicionales a justificar mejor su propuesta, ya sea mediante frescos, conveniencia, proximidad, servicio, especialización o experiencia de compra.
