El 74% del contenido en e-commerce ya lo genera la IA

La generación automática facilita la creación de fichas de producto, SEO y localización, pero puede comprometer la calidad de los datos.
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ONCATALOG

La inteligencia artificial ha transformado la producción de contenido en e-commerce a una gran velocidad que no tiene precedentes. Ahora mismo es posible generar descripciones de producto, adaptar títulos SEO o preparar versiones localizadas para distintos mercados en cuestión de segundos gracias a la IA.

El cambio se refleja en unas cifras que ayudan a dimensionar el fenómeno. OnCatalog, una plataforma de generación de fichas de producto para e-commerce con IA, ha recopilado datos de un análisis de Ahrefs sobre 900.000 páginas nuevas detectadas por su rastreador en abril de 2025. En él se muestra que el 74,2% incluía algún grado de contenido generado por IA. Y otro informe de la misma compañía, basado en 879 profesionales de marketing y SEO, señala que el 87% utiliza IA para crear o asistir la creación de contenido y que quienes la usan publican un 42% más de piezas al mes.

La escala no es el único objetivo

Para el retail digital, los datos confirman una tendencia que ya se observa en la operativa diaria. La IA permite generar más contenido en menos tiempo, reducir cuellos de botella en catálogos extensos y adaptar fichas a distintos canales. Pero también introduce un riesgo evidente: multiplicar textos parecidos, mensajes poco específicos o información basada en datos incompletos.

La diferencia entre usar IA para agilizar las tareas y usarla para mejorar la conversión está en la calidad del punto de partida. Porque una ficha de producto no vive aislada. Tiene que ser comprensible para el comprador, útil para el algoritmo del marketplace, coherente con la marca y precisa en atributos como materiales, tallas, compatibilidades, ingredientes, garantías o condiciones de uso.

Ese matiz es clave para entender el debate sobre el uso de la IA para el contenido en e-commerce. La automatización resuelve parte del volumen, pero no sustituye la estrategia de catálogo. Si una marca no sabe qué dudas debe responder una ficha, qué atributos pesan en la decisión de compra o qué diferencias justifican el precio frente a productos similares, la IA sólo hará que esa falta de criterio aparezca en más páginas.

Google mira el valor añadido

El auge de la generación automática también obliga a revisar la relación entre contenido y visibilidad orgánica. Google mantiene que el uso de IA no es problemático por sí mismo, pero advierte de que generar muchas páginas sin aportar valor al usuario puede entrar en sus políticas contra el abuso de contenido a escala.

En la práctica, esto afecta de lleno a los catálogos online. Porque una descripción genérica, repetida y construida sólo para cubrir una palabra clave puede perder eficacia tanto para buscadores como para compradores. La IA puede ayudar a estructurar información, detectar variaciones, preparar borradores y adaptar mensajes, pero el resultado necesita revisión editorial, validación de datos y una intención clara.

La presión competitiva será mayor a medida que más operadores usen herramientas parecidas. Cuando todos pueden producir más rápido, el valor estará en la precisión, la utilidad y la capacidad de explicar mejor el producto.

La ficha de producto, punto crítico de venta

Los expertos llevan años insistiendo en que la página de producto es un punto decisivo del recorrido de compra. Y que la falta de información suficiente puede llevar al usuario a abandonar un producto, buscar datos fuera de la web o elegir a un competidor con una descripción más clara.

La IA puede ayudar a cubrir ese déficit, pero sólo si se alimenta con información completa y fiable. En un catálogo con atributos mal estructurados, imágenes sin contexto, datos técnicos incompletos o diferencias de producto poco claras, el texto generado será superficial.

Por eso, el debate ahora se centra en qué función debe cumplir cada ficha. Algunas deben educar al comprador, otras resolver objeciones técnicas, otras reforzar confianza y otras facilitar la comparación rápida en un marketplace. Usar el mismo patrón para todas puede ser eficiente, pero también limita la capacidad de vender.

«La ventaja competitiva ya no consiste en producir más fichas, sino en saber qué debe decir cada una para convertir. La IA es capaz de generar cada vez más más contenido, pero también más ruido. Por eso, en este momento, la claridad es el verdadero diferencial», afirma Óscar Nogueras, CEO de OnCatalog.

Adaptarse para la internacionalización

La internacionalización es otro terreno donde la IA está cambiando la operativa del e-commerce. Traducir catálogos completos, adaptar títulos SEO o preparar variantes por país se ha vuelto más accesible. Sin embargo, vender en cuatro mercados no significa publicar el mismo argumento en cuatro idiomas.

Cada mercado tiene expectativas distintas sobre tono, confianza, orden de la información y pruebas de calidad. En algunos casos pesará más la garantía, en otros la sostenibilidad, el precio, la composición del producto, la rapidez de entrega o la reputación del vendedor. La IA puede acelerar la adaptación, pero necesita instrucciones claras sobre contexto cultural, público objetivo y propuesta comercial.

Este punto será especialmente importante para marcas que venden en marketplaces internacionales, donde la competencia se produce dentro de una interfaz compartida y con pocos segundos para captar atención. Una mala adaptación puede hacer que el producto sea visible, pero no convincente.

Más gobernanza

Después de incorporar IA en la generación de contenido, algo que ya está en marcha, el siguiente paso para el retail será ordenar su uso. Esto implica definir criterios de calidad, flujos de aprobación, responsables de validación, controles sobre datos de producto y métricas que conecten contenido con conversión, devoluciones, posicionamiento y satisfacción del cliente.

El uso de la IA para crear contenido  en e-commerce puede aportar eficiencia real si se integra en una cadena de trabajo bien gobernada. Sin esa base, la producción masiva puede llenar tiendas y marketplaces de textos correctos en apariencia, pero poco útiles para decidir una compra.

Por lo tanto, la ventaja no estará en publicar más fichas, sino en convertir cada ficha en una pieza mejor informada, más específica y más útil. El dato de producto y la adaptación al canal vuelven a ser los elementos que separan el contenido que ocupa espacio del contenido que ayuda a vender.

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