La carretera se consolida como canal de consumo para el retail

La restauración en ruta crece un 6,2% y confirma el valor comercial de áreas de servicio, conveniencia y foodservice en tránsito.
El Corte Inglés y Repsol 1000 tiendas Stop&Go El Corte Inglés y Repsol 1000 tiendas Stop&Go
Establecimiento Stop&Go. REPSOL

La restauración en ruta mantiene su avance en España y confirma el peso de la movilidad como espacio de consumo. Los cerca de 4.300 establecimientos ubicados en este canal generaron 1.790 millones de euros en 2025, un 6,2% más que el año anterior. Así lo muestra el informe especial Restauración en Ruta del Observatorio Sectorial DBK de Informa, recogido por Europa Press.

Para el retail, este dato muestra cómo la carretera, los aeropuertos, las estaciones ferroviarias y los espacios de tránsito se han convertido en puntos de venta estratégicos para capturar gasto fuera del hogar. Alimentación inmediata, café, comida preparada, conveniencia, impulso y estaciones de servicio compiten por un consumidor que compra mientras se desplaza.

La movilidad vuelve a generar gasto comercial

El crecimiento de 2025 se produce tras varios años de avance sostenido del canal. Según DBK, la evolución positiva se apoyó en el crecimiento del gasto privado, el buen comportamiento del tráfico de viajeros y el aumento de los precios. El informe también señala una moderación en el ritmo de expansión durante el bienio 2024-2025, después del fuerte repunte registrado entre 2021 y 2023.

Esto demuestra que el canal ya no crece únicamente por la recuperación posterior a la pandemia, sino por una base de consumo más estructural vinculada a desplazamientos, turismo, viajes laborales, ocio, escapadas de fin de semana y movilidad cotidiana. En este contexto, los puntos de restauración en ruta funcionan como espacios de compra rápida, conveniencia y descanso, pero también como nodos comerciales con capacidad para vender más allá del menú.

Para las enseñas de retail, la carretera ofrece algo difícil de replicar en otros entornos: tráfico cautivo, necesidad inmediata y baja predisposición a comparar en exceso. El cliente que entra en un área de servicio o en una estación busca resolver una necesidad concreta en poco tiempo. Ese marco favorece formatos ágiles, productos listos para consumir y surtidos ajustados al momento de viaje.

Aeropuerto y carretera

Por segmentos, los aeropuertos fueron el área de mayor dimensión dentro de la restauración en ruta, con 815 millones de euros en 2025. Representaron el 45,5% del total y crecieron un 7,2%, impulsados por un tráfico de pasajeros que superó los 321 millones de personas, un 4% más.

Las áreas de servicio en carretera se situaron a continuación, con 785 millones de euros, una cuota del 43,9% y un crecimiento del 5,9%.

La distancia entre ambos espacios es reducida en términos de facturación, lo que refuerza la posición destaca comercial de la carretera frente a otros canales de tránsito más asociados históricamente al travel retail.

Las estaciones de ferrocarril alcanzaron 150 millones de euros, con un avance del 3,4%, mientras que las estaciones marítimas facturaron 40 millones, un 2,6% más.

En conjunto, el mapa revela un consumo en movimiento cada vez más diversificado, donde el valor no está únicamente en los grandes hubs aéreos, sino también en puntos intermedios de carretera y transporte.

El área de servicio cambia de función

La infraestructura del sector muestra el peso operativo de la carretera. En abril de 2026, la oferta global alcanzaba unos 4.300 establecimientos en ruta, de los cuales 3.500 correspondían a áreas de servicio en carretera. Esto supone el 81,5% del total de unidades, frente a unas 430 en aeropuertos, cerca de 190 en estaciones marítimas y 175 en estaciones de ferrocarril.

La carretera concentra menos facturación por establecimiento que el aeropuerto, pero aporta una capilaridad mucho mayor. Esa combinación abre oportunidades para operadores que sepan adaptar producto, precio, reposición y experiencia a momentos de compra muy concretos: desayuno temprano, café en trayecto, comida rápida, descanso familiar, compra de emergencia o consumo de impulso.

El área de servicio ya no es sólo una parada funcional. En muchos casos, actúa como pequeño ecosistema comercial donde conviven combustible, restauración, tienda, alimentación envasada, bebidas frías, prensa, productos de cuidado personal, accesorios de viaje y servicios básicos. Así, la frontera entre hostelería, conveniencia y retail alimentario se vuelve más estrecha en estos espacios.

Conveniencia y foodservice

El crecimiento del canal intensifica la competencia por un tiempo de consumo muy corto. En ruta, la decisión se toma rápido y la ejecución pesa más que la inspiración. La ubicación, la visibilidad del surtido, la rapidez de pago, la limpieza, la disponibilidad y la claridad de la oferta son factores determinantes.

Para las cadenas de restauración, esto exige menús comprensibles, procesos ágiles y productos adaptados a consumo inmediato o en movimiento.

Para los operadores de conveniencia, implica reforzar café, bebida fría, snacks, bocadillos, comida preparada, opciones saludables y packs pensados para viaje.

Para las estaciones de servicio, supone convertir el tráfico de repostaje o recarga en una oportunidad comercial más amplia.

También hay una lectura para el retail alimentario tradicional: El consumidor está normalizando cada vez más la compra de comida lista para consumir fuera de la tienda convencional. La carretera es uno de los espacios donde esa demanda se expresa con más claridad, porque combina necesidad, urgencia y predisposición al gasto por conveniencia.

Un mercado cada vez más concentrado

DBK destaca además el alto grado de concentración del sector. Los cinco primeros operadores reunieron el 55,8% del mercado en 2025, una participación que subió al 65,7% entre los diez primeros. El informe vincula este posicionamiento al refuerzo de los principales grupos mediante nuevas concesiones.

Esta concentración tiene implicaciones directas para el retail. Porque la gestión de áreas de tránsito exige escala, capacidad operativa, negociación con concesionarios, control de costes y adaptación a flujos variables. Así que no basta con abrir un punto de venta. Hay que dominar horarios extendidos, picos de demanda, logística frecuente, rotación de producto y estándares de servicio en ubicaciones con alta presión.

Los operadores con mayor tamaño pueden capturar mejor esas ventajas, pero también tendrán que sostener la calidad en formatos heterogéneos. En carretera, la experiencia puede variar mucho según ubicación, momento del día y tipo de cliente. La marca que consiga consistencia ganará confianza en un canal donde la repetición del trayecto puede traducirse en hábito de consumo.

La carretera como punto de consumo para el retail

La carretera se consolida como un canal híbrido entre restauración, conveniencia y retail. Su valor no está únicamente en vender comida durante un desplazamiento, sino en capturar momentos de consumo que no pasan por la tienda habitual ni por el e-commerce.

La oportunidad estará en diseñar formatos capaces de resolver necesidades rápidas sin perder calidad ni rentabilidad. Café, comida preparada, bebida, snacks, productos de impulso, opciones saludables y servicios asociados al viaje formarán parte de una misma batalla por el gasto en tránsito.

Ahora que el cliente reparte su consumo entre casa, tienda, trabajo, ocio y movilidad, las áreas de servicio ganan protagonismo como puntos comerciales. La carretera no sustituye a otros canales, pero sí añade un terreno competitivo propio. Para retailers y operadores de foodservice, entender ese momento de compra será clave para crecer donde el consumidor ya está gastando: en movimiento.

Tendencias. Datos. Voces que lideran.

Cada semana en tu correo

Suscríbete a la newsletter de The New Retail News y recibe las claves del nuevo retail contadas por quienes lo están transformando.