La paquetería de e-commerce marca la agenda de la última milla urbana

El reparto de paquetes gana peso en grandes ciudades, mientras supermercados y hostelería mantienen una fuerte presión sobre carga, descarga y movilidad.
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DHL

La distribución urbana de mercancías en España tiene tres grandes motores: paquetería de e-commerce, alimentación y horeca?. Ellos concentran ocho de cada diez operaciones en ciudad, según los datos del estudio La Ciudad Tipo Española en DUM, elaborado por AECOC tras más de tres años de trabajo de campo en 23 ciudades y tres comunidades autónomas.

Para el retail, el dato más sensible está en la paquetería. Aunque la alimentación genera más movimientos en términos absolutos, el e-commerce ha convertido cada portal, oficina, locker y punto de recogida en una extensión de la tienda online. La última milla condiciona la rentabilidad de cada pedido, la promesa de entrega, la experiencia del cliente y la relación entre comercio digital y ciudad.

El paquete de e-commerce multiplica destinos

La paquetería vinculada al comercio electrónico representa el 20% de la actividad logística urbana y alcanza el 30% en grandes áreas metropolitanas. Su impacto no se explica únicamente por el volumen, sino por la dispersión. Frente a un camión que abastece una tienda o un restaurante, el reparto de e-commerce distribuye pedidos en cientos de destinos pequeños, con ventanas de entrega ajustadas y una alta dependencia del acceso al edificio.

El estudio señala que el 86% de las entregas de paquetería se completa en menos de cinco minutos. Ese dato muestra una operación rápida por parada, pero también muy exigente en planificación. Cada intento fallido, ausencia del cliente, problema de aparcamiento o restricción de acceso añade coste a una venta online que, en muchas categorías, ya opera con márgenes ajustados.

Durante campañas como Black Friday, la demanda puede incrementarse hasta un 40%. Para retailers y operadores logísticos, esos picos obligan a reforzar rutas, personal, puntos de recogida y capacidad de clasificación. El problema no es sólo entregar más paquetes, sino hacerlo sin colapsar calles, multiplicar incidencias ni deteriorar la experiencia de compra.

El punto de recogida gana valor comercial

La presión de la paquetería refuerza el papel de lockers, tiendas de conveniencia, supermercados, estancos, quioscos y otros puntos de recogida. Estos espacios permiten agrupar entregas, reducir intentos fallidos y desplazar parte de la última milla desde el domicilio hacia una red física más eficiente.

Para el retail, esto abre una oportunidad doble. Por un lado, los puntos de recogida pueden generar tráfico adicional en tienda. Por otro, ayudan a mantener modelos de entrega más rentables en un entorno donde el envío a domicilio gratuito o barato resulta cada vez más difícil de financiar.

Por lo tanto, la recogida fuera del hogar se convierte en una herramienta para ordenar la presión del e-commerce sobre la ciudad.

La regulación municipal también tendrá que tener en cuenta este cambio. Si el paquete online ya representa una parte relevante de la actividad logística urbana, las ciudades necesitarán más zonas de carga y descarga adaptadas, horarios realistas y una planificación que distinga entre entregas a domicilio, abastecimiento comercial y redes de recogida.

Los supermercados siguen marcando el volumen

La alimentación representa el 32% de las operaciones urbanas de mercancías y continúa siendo el principal generador de movimientos logísticos en las ciudades. Para los supermercados, la última milla afecta tanto al abastecimiento de tienda como al reparto al consumidor final.

En el suministro a establecimientos predominan vehículos de mayor tonelaje, entregas de más duración y, en muchos casos, operaciones fuera del horario comercial para reducir impacto sobre la movilidad. En el reparto al consumidor, el patrón cambia: ganan peso furgonetas y camiones ligeros, entregas más cortas y actividad concentrada durante el día.

Esta doble función sitúa a la alimentación en una posición clave. El supermercado necesita recibir producto fresco, seco, refrigerado o congelado con frecuencia y precisión. Pero también debe responder a pedidos online, click and collect, entregas rápidas y nuevas expectativas de conveniencia. La disponibilidad en lineal y la disponibilidad en web dependen de una logística urbana cada vez más compleja.

El horeca condiciona la ciudad

El canal horeca representa el 28% de la actividad logística urbana y puede alcanzar el 40% en ciudades turísticas y costeras. Aunque su relación con el retail es menos directa que la del e-commerce o la alimentación, su peso operativo afecta a la misma infraestructura urbana: zonas de carga, horarios, vehículos, acceso a centros históricos y convivencia con peatones.

La hostelería organizada y la independiente no tienen las mismas necesidades. Según los datos del estudio de AECOC, la primera opera con vehículos de mayor capacidad y entregas de gran volumen, mientras que la hostelería independiente, que representa más del 70% de los establecimientos en España, requiere vehículos más pequeños y rutas con muchas paradas.

El informe apunta además que más del 85% de las entregas de bebidas se completa antes de las 14 horas. Ese patrón concentra buena parte de la actividad en franjas muy sensibles para la movilidad urbana y ayuda a explicar por qué la regulación de carga y descarga no puede diseñarse de forma uniforme.

Regular la última milla exige mirar los usos

AECOC vincula el comportamiento logístico a tres variables: población censada, población flotante y extensión urbana. Esto significa que una gran capital, una ciudad turística, un municipio compacto o un centro histórico no necesitan la misma solución. En ciudades patrimoniales, los centros históricos pueden absorber entre el 55% y el 65% de las entregas, mientras que en grandes núcleos urbanos representan entre el 40% y el 55%.

La última milla urbana se está decidiendo en la intersección entre e-commerce, alimentación y consumo fuera del hogar. La paquetería marca la agenda por su dispersión y su relación directa con la promesa online. La alimentación sostiene el mayor volumen y conecta tienda física con conveniencia digital. Y el horeca añade presión sobre una infraestructura urbana compartida.

El retailer que quiera crecer en ciudad tendrá que tratar la logística como parte del modelo comercial. Entregar rápido, agrupar pedidos, usar puntos de recogida, coordinar horarios y reducir incidencias será tan importante como vender bien en web o tener una tienda bien situada.

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