El textil personalizado está cambiando de composición. Según datos de Teefactory, el mercado ha pasado de concentrarse en prendas promocionales básicas a incorporar más producto premium, sudaderas y técnicas de personalización de mayor valor añadido.
El ticket medio, que antes de 2020 se situaba por debajo de los 600 euros y llegó a alcanzar los 900 euros en 2022 y 2023, se ha estabilizado de nuevo en torno a los 600 euros actualmente.
El cambio en este sector está en qué se compra. El merchandising textil empieza a acercarse más al lenguaje de la moda: mejor tejido, más durabilidad, mayor cuidado de acabados y una búsqueda más clara de imagen de marca.
Menos camiseta básica y más producto cuidado
Teefactory señala que las dos principales líneas de producto promocional (camisetas y sudaderas básicas) han bajado hasta el 34% del volumen total de ventas, frente al 49% que representaban antes. En paralelo, las líneas consideradas premium (prendas con material y producción de mayor calidad) han aumentado hasta el 10%, cuando partían del 4%.
La evolución apunta a un cliente que ya no busca sólo una prenda barata para repartir en grandes cantidades, sino un producto que represente mejor a la marca y pueda usarse durante más tiempo.
Este movimiento es importante para entender la transformación del merchandising. Durante años, la camiseta promocional ha funcionado como soporte de visibilidad: eventos, campañas, ferias, equipos, asociaciones o acciones comerciales. La prioridad era muchas veces coste, rapidez y volumen. Ahora, parte de la demanda parece desplazarse hacia prendas que también deben cumplir una función de imagen, pertenencia y uso real.
La compañía detecta una mayor exigencia en calidad percibida, acabados y durabilidad. Ese matiz acerca el producto personalizado a categorías como streetwear, vestuario corporativo cuidado o colecciones de comunidad. No se trata de convertir cada pedido en moda de autor, sino de superar la imagen de prenda desechable y acercarse a un producto con más vida útil.
El tejido gana importancia
Teefactory apunta que, si hace unos años una camiseta de 180 gramos por metro cuadrado ya se consideraba de alto gramaje, ahora crece la demanda de prendas entre 200 y 230 gramos por metro cuadrado entre diseñadores, marcas streetwear y proyectos con mayor valor añadido.
Este detalle ayuda a explicar el giro del sector. Y es que la calidad del tejido no es un argumento menor cuando una camiseta o sudadera deja de ser sólo soporte publicitario y empieza a funcionar como prenda de uso continuado. El peso, el tacto, la caída, la resistencia y el acabado influyen en la percepción de marca tanto como el logotipo impreso.
Para retailers, marcas emergentes y empresas que usan textil como herramienta de relación, la prenda personalizada se convierte en una extensión física de la identidad. Si el producto se percibe como pobre, la marca también puede perder valor. Si la prenda se usa de forma recurrente, el impacto comercial puede durar mucho más que una campaña puntual.
Pedidos más pequeños y más segmentados
El tamaño medio de los pedidos ha descendido un 5% desde 2019, según Teefactory. La compañía interpreta este dato como señal de mayor diversificación. En lugar de grandes pedidos homogéneos, las empresas tienden a repartir sus compras entre distintas tipologías de producto según uso, público o contexto.
Ese cambio encaja con una lógica más cercana al retail especializado. No todos los clientes internos, asistentes a eventos, comunidades o compradores de una marca necesitan la misma prenda. Puede haber productos distintos para equipos, lanzamientos, regalos, campañas, uniformes, drops limitados o acciones de fidelización.
La personalización también permite segmentar por calidad y ocasión de uso. Una camiseta básica puede seguir siendo útil para una activación masiva de verano, mientras que una sudadera premium, una etiqueta personalizada o un bordado pueden encajar mejor en una comunidad, un equipo corporativo o una marca que quiere vender merchandising como producto de valor.
La sudadera gana terreno
El mix de producto también refleja la evolución del mercado. Según Teefactory, las camisetas han reducido su peso hasta el 89% del total de ventas, frente al 94% anterior. Las sudaderas, en cambio, han aumentado hasta el 11%, desde el 6%. La compañía destaca el avance de hoodies y sudaderas en proyectos corporativos, marcas emergentes y comunidades.
La sudadera tiene varias ventajas dentro de este cambio. Ofrece mayor durabilidad, más superficie de personalización, uso durante más meses y una percepción de valor más alta que una camiseta promocional. También encaja con códigos de moda urbana y con la idea de pertenencia a una comunidad, algo especialmente relevante para marcas, equipos, clubes, eventos y creadores.
Este avance no elimina el peso de la camiseta, que sigue siendo dominante en volumen. Pero sí muestra que el mercado se está abriendo a prendas con mayor ticket, más uso y más capacidad de construir identidad. En merchandising, la pieza que el cliente quiere ponerse de verdad vale más que la que guarda en un cajón.
El premium reduce la estacionalidad
La compañía distingue también entre comportamiento promocional y premium. La demanda promocional sigue muy vinculada al verano, cuando empresas y organizaciones asocian campañas y eventos con camisetas y gorras. En cambio, el segmento premium muestra un comportamiento más estable durante el año.
Este punto tiene implicaciones para el sector. Porque si el textil personalizado se acerca a la moda, al vestuario corporativo y a productos de comunidad, deja de depender tanto de campañas estacionales. Una sudadera bordada, una prenda de mayor gramaje o una colección limitada pueden funcionar en momentos distintos y responder a necesidades menos ligadas al calendario promocional.
También crecen técnicas de personalización de mayor valor añadido, como bordado, etiquetas personalizadas y acabados premium. Estas soluciones refuerzan la idea de producto cuidado y permiten que el cliente perciba la prenda como algo más que un soporte gráfico.
Un nuevo estándar para el merchandising
El textil personalizado se está moviendo hacia una propuesta con más valor de marca. La camiseta básica seguirá teniendo recorrido en campañas masivas, pero ya no parece suficiente para todos los usos. Las empresas, marcas y comunidades buscan prendas que duren más, se usen más y transmitan mejor quién está detrás.
El caso de Teefactory muestra una transición del merchandising como coste promocional hacia el textil personalizado como producto de identidad. El reto será sostener calidad, plazos, precio y coherencia cuando los pedidos son más segmentados y el cliente exige acabados más cuidados. En ese cambio, el textil personalizado se acerca cada vez más a las reglas de la moda, donde la prenda debe convencer por cómo se ve, cómo se siente y cuánto tiempo acompaña al usuario.
