El comercio agéntico empieza a poner cifras a su posible adopción. Mastercard estima que más de 300 millones de compradores online en todo el mundo podrían utilizar rutinariamente agentes de inteligencia artificial para comprar y pagar en 2030. La proporción equivaldría a más de uno de cada diez compradores digitales y situaría las compras con agentes de IA lejos de un uso puramente experimental antes de terminar la década.
La cifra forma parte de las 15 predicciones incluidas en A Short History of the Future of Shopping and Payments, elaborado por Mastercard. Y es que, después de una primera etapa centrada en demostrar qué pueden hacer estos sistemas, ahora empezamos a plantearnos qué escala podría alcanzar su utilización cotidiana.
Otra dimensión para el retail
Mastercard plantea que los agentes podrían asumir progresivamente tareas como buscar alternativas, comparar condiciones, elegir productos y ejecutar el pago dentro de los límites establecidos por el usuario. Si más de 300 millones de personas delegaran habitualmente parte de sus compras, el comercio agéntico dejaría de afectar únicamente a pruebas tecnológicas o consumidores pioneros.
La comunicación oficial de Mastercard sitúa las compras recurrentes y de menor riesgo entre las actividades que podrían delegarse antes. Pero ¿cuántos compradores podrían adoptar ese comportamiento?
El estudio de Mastercard plantea además una separación entre comprar y salir de compras. Los agentes podrían encargarse de transacciones funcionales, mientras las personas conservarían aquellas vinculadas al descubrimiento, la inspiración o el entretenimiento. Para el retail, esto supondría que una parte de la demanda podría llegar directamente mediante software sin eliminar la dimensión experiencial de otras compras.
Los adolescentes, protagonistas
El informe incorpora también una investigación realizada por Opinium para Mastercard entre junio y julio de 2026. Participaron 26.000 personas, agrupadas en 13.000 parejas formadas por un progenitor y un adolescente de entre 13 y 18 años, en 13 mercados europeos y próximos, entre ellos España.
El 27% de los adolescentes afirma que probablemente utilizaría un asistente completamente gestionado por IA capaz de recomendar productos, escoger entre distintas opciones y completar la compra siguiendo unas reglas previamente establecidas. Entre los padres, el porcentaje baja al 16%.
La diferencia aparece también antes de llegar a la transacción. Un 18% de los adolescentes utiliza IA semanalmente para encontrar el mejor precio, oferta o descuento, frente al 10% de los padres. No significa que esos consumidores estén delegando ya la compra, pero sí que una parte de la función de comparación empieza a trasladarse a herramientas de inteligencia artificial.
La confianza será clave
La predisposición generacional se aprecia igualmente en las recomendaciones. El 31% de los adolescentes encuestados asegura que confiaría en una recomendación de producto realizada por IA por encima de la de un amigo, mientras un 23% la situaría por delante del consejo de sus propios padres.
Estos resultados habría que conectarlos con un paso posterior. Porque recomendar es una cosa, pero elegir y pagar en nombre del consumidor exige un nivel de delegación y confianza mucho mayor.
El contraste más claro aparece en cómo los propios adultos perciben ese cambio. El 67% de los padres considera que comprar mediante IA definirá la generación de sus hijos, mientras únicamente un 5% cree que ocurrirá lo mismo con la suya. Incluso entre quienes muestran menor predisposición actual existe, por tanto, una expectativa de cambio generacional.
De recomendar productos a ejecutar la compra
El salto hacia las compras con agentes de IA tampoco depende únicamente de la actitud del consumidor. El sector de pagos ya está desarrollando mecanismos para que el software pueda completar transacciones bajo autorización y con controles de identidad, consentimiento y seguridad.
Mastercard ha participado este año en las primeras pruebas de pagos agénticos en Europa. Por eso, en el nuevo informe se ve que la compañía empieza a asociar esa infraestructura con una posible base de cientos de millones de usuarios.
De hipótesis tecnológica a cuestión comercial
Una previsión para 2030 no garantiza que el mercado vaya a alcanzar ese tamaño. La adopción dependerá de confianza, seguridad, utilidad real y capacidad de los consumidores para mantener control sobre las decisiones delegadas. También dependerá de que los retailers y proveedores de pagos sean capaces de ofrecer experiencias suficientemente fiables cuando un agente intervenga en la compra.
Pero la cifra de Mastercard es llamativa. Más de 300 millones de usuarios habituales serían suficientes para convertir el comercio agéntico en un canal con peso propio dentro del e-commerce mundial.
El sector lleva tiempo preguntándose qué podrán hacer los agentes. Pero ahora el interrogante empieza a ser cuántos consumidores estarán dispuestos a dejar que lo hagan por ellos y qué parte de su gasto acabará pasando por esa nueva interfaz de compra.
