El helado sigue muy ligado al verano, pero el negocio de las heladerías está cambiando. Marcas premium como Lucciano’s están apostando por locales experienciales, ubicaciones estratégicas y expansión en grandes ciudades para convertir la compra de un helado en una experiencia de marca. La compañía argentina sirve como ejemplo de cómo este formato busca crecer dentro del retail urbano.
Según informa la marca, Lucciano’s cuenta ya con ocho establecimientos operativos en España tras la apertura de su nuevo local en Alicante. La compañía llegó al país en 2022 con un primer establecimiento en Barcelona y ha extendido su red a ciudades como Málaga, Valencia, Granada, Madrid y Alicante.
Este caso permite analizar una tendencia más amplia: la heladería premium sigue compitiendo por producto, pero ahor también empieza a hacerlo por local, diseño, ubicación y capacidad de generar visita.
El local como escaparate de marca
La heladería tradicional ha funcionado durante décadas como un punto de consumo estacional, asociado a paseo, turismo, ocio y calor. El nuevo formato premium mantiene esa base, pero añade códigos propios del retail experiencial. El establecimiento ya no es sólo un mostrador donde elegir sabor, sino un espacio diseñado para reforzar identidad visual, presentación de producto y recuerdo de marca.
Lucciano’s define sus locales como espacios inmersivos donde conviven diseño, innovación y producto. Este enfoque encaja con una lógica clara para el sector: cuando el producto es accesible, repetible y muy competido, la diferencia se construye en la experiencia completa. El cliente no compra únicamente un helado, sino una visita breve, visual, fácil de compartir y vinculada a un momento de ocio.
Esa lógica acerca la heladería al lenguaje de la tienda especializada. La presentación, la iluminación, el recorrido, el packaging, los sabores, la atención y la ubicación influyen en la decisión tanto como el producto. El local debe actuar como reclamo y como espacio de relación con la marca en un entorno urbano saturado de opciones de consumo inmediato.
Ciudades de tráfico, turismo y ocio
La expansión de Lucciano’s en España muestra el peso de las ubicaciones. La compañía ha abierto en Barcelona, Málaga, Valencia, Granada, Madrid y Alicante. Y mantiene el foco en nuevas plazas como Sevilla, Palma de Mallorca, Madrid y Barcelona. Son ciudades con una combinación atractiva para este tipo de formato: turismo, vida urbana, consumo fuera del hogar y tráfico peatonal.
Para las heladerías premium, la localización es parte de la propuesta. Y es que el producto se compra muchas veces por impulso, en recorridos de ocio, compras, paseo o salida nocturna. Por eso, la visibilidad del local, el entorno comercial, la cercanía a zonas turísticas y la concentración de público influyen de forma directa en la rentabilidad.
Crecer más allá de la temporada
Uno de los retos del formato está en reducir la dependencia del verano. El calor ayuda a la categoría, pero no basta para sostener una red urbana si el modelo depende demasiado de pocos meses de alta demanda. Por eso, las marcas premium buscan ampliar la ocasión de consumo: postre, merienda, paseo, cita, compra impulsiva, regalo, visita turística o plan familiar.
El diseño del local y la marca ayudan a estirar esa relación. Una heladería con una propuesta visual fuerte puede funcionar como destino en sí mismo, especialmente en zonas de alto tránsito. También puede apoyarse en productos complementarios, ediciones especiales, chocolate, pastelería, cafés o formatos para llevar, siempre que no diluya su identidad principal.
Un formato replicable, pero exigente
La heladería premium tiene elementos atractivos para escalar: producto reconocible, consumo impulsivo, ticket accesible, atractivo visual y posibilidad de franquicia. Pero también exige una ejecución precisa. Mantener la misma experiencia en distintas ciudades requiere control de producto, formación, suministro, estándares de tienda y una selección muy cuidadosa de ubicaciones.
Los riesgos están claros. La estacionalidad puede afectar a ventas y plantilla. Además, los alquileres en zonas prime reducen el margen de beneficio. Por otra parte, la competencia local es fuerte y, en muchas ciudades españolas, existen heladerías artesanales con clientela fiel. Además, el diseño puede atraer la primera visita, pero la repetición depende de calidad, servicio, consistencia y capacidad para seguir siendo interesante.
En definitiva, el helado premium está entrando en una fase más parecida a la de otros formatos urbanos de consumo experiencial. El producto sigue siendo el centro, pero la ventaja competitiva se juega también en marca, local, ubicación, expansión y operación.
