InPost cerró el primer semestre de 2026 con unos ingresos de 1.890,8 millones de euros, un 24% más que un año antes. El crecimiento llegó acompañado de un aumento del 23% en el volumen de paquetes, hasta 740 millones de envíos gestionados en seis meses. El dato confirma la expansión del operador logístico en Europa y el peso creciente de los mercados internacionales dentro de su negocio.
El volumen y la facturación de la firma avanzan prácticamente en paralelo, pero la rentabilidad ofrece una lectura más compleja. El EBITDA ajustado del grupo apenas creció un 0,3% en el semestre, hasta unos 457,5 millones de euros. Su margen pasó del 29,9% al 24,2%, mientras el beneficio neto cayó un 36,6%. Para el retail, esta combinación ayuda a entender una de las tensiones que acompañan al crecimiento del e-commerce europeo. Mover más pedidos exige redes cada vez más densas, capacidad tecnológica y fuertes inversiones antes de que esa escala se traduzca plenamente en resultados.
Europa toma el relevo del crecimiento
El principal motor del segundo trimestre estuvo fuera de Polonia, el mercado de origen de InPost. Los mercados internacionales representaron el 54% del reparto de ingresos comunicado por el grupo, mientras la Eurozona registró algunos de los mayores avances. En esta región, que agrupa Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, España, Portugal e Italia, InPost gestionó 101 millones de paquetes entre abril y junio, un 30% más interanual. Los ingresos crecieron un 37,9% y el EBITDA ajustado avanzó un 39,8%.
La compañía asegura además que su volumen creció por encima del mercado de e-commerce en todos los países de la Eurozona en los que opera. Este matiz es importante a la hora de interpretar los 740 millones de paquetes del semestre. La cifra funciona como indicador de la intensidad logística asociada al comercio online, pero no puede trasladarse de forma directa al crecimiento general del e-commerce. Parte del avance procede también de ganancias de cuota, expansión de red y operaciones corporativas del propio InPost.
Los lockers ganan peso en la última milla
La expansión de las taquillas automáticas es uno de los elementos más claros de la estrategia del operador. InPost terminó junio con 68.925 lockers en su red global, un 29% más que un año antes, después de instalar más de 4.200 únicamente durante el segundo trimestre. Su red total de puntos fuera del domicilio alcanzaba 98.206 ubicaciones.
La evolución es especialmente significativa en la Eurozona. La red de lockers creció un 52% interanual, hasta 23.385 unidades, y los paquetes canalizados mediante estas máquinas aumentaron un 45%. El peso de los envíos que pasan por lockers u otros puntos fuera del domicilio alcanzó el 47%, frente al 40% de un año antes. El dato apunta a una adopción creciente de fórmulas de recogida alternativas a la entrega directa en casa.
Para los retailers, esa evolución amplía las opciones disponibles en el checkout y obliga a considerar la logística fuera del domicilio como parte estable de la arquitectura de entrega. Cuanto mayor es la densidad de puntos, mayor es la capacidad de ofrecer esta opción a una base amplia de consumidores.
También cambia la relación con los operadores logísticos, que compiten mediante cobertura, proximidad, rapidez, tecnología y variedad de servicios, además del precio por envío.
Crecer exige más inversión
La otra cara del crecimiento está en el uso de capital. InPost destinó 863,7 millones de zlotys a inversiones durante el primer semestre, un 6,4% más, y registró un flujo de caja libre negativo de 541,3 millones de zlotys, frente a los 54,2 millones positivos del mismo periodo de 2025. El apalancamiento neto se situó en 2,5 veces al cierre de junio.
La compañía prevé mantener el ritmo inversor durante el resto del ejercicio. Su plan contempla instalar alrededor de 19.000 lockers en 2026, de los cuales unos 11.000 corresponderían a la Eurozona. InPost calcula un capex anual cercano a 2.100 millones de zlotys y espera destinar alrededor del 60% a fabricar e instalar estas máquinas.
Al mismo tiempo, ha revisado sus previsiones y ahora espera que el EBITDA ajustado disminuya en un porcentaje medio de un dígito durante el conjunto del año, pese a prever un crecimiento de ingresos también de dos dígitos.
El contraste entre crecimiento comercial y presión sobre márgenes muestra el coste de construir infraestructura logística con rapidez. Para las marcas que venden online, la expansión de capacidad puede traducirse en más alternativas de entrega y mayor cobertura. Pero también evidencia que la última milla sigue siendo un negocio intensivo en red, tecnología y activos físicos.
La Península Ibérica entra en una nueva fase
En Iberia, la expansión coincide con la integración de Sending, la compañía española de reparto a domicilio y servicios de fulfillment adquirida por InPost en julio de 2025. La operación añadió capacidad de entrega a domicilio a una red que ya estaba centrada en lockers y puntos de recogida, además de servicios logísticos y transfronterizos. InPost indicó en su informe anual de 2025 que la integración operativa estaba prevista para completarse durante 2026.
La combinación resulta especialmente interesante para los comercios porque acerca a InPost a un modelo capaz de gestionar distintas modalidades dentro de un mismo ecosistema. El retailer puede integrar recogida fuera del domicilio y entrega en casa en su propuesta logística, mientras el operador aumenta las posibilidades de captar volumen de un mismo cliente.
Una señal para el checkout y la última milla
Los resultados de InPost apuntan a un mercado europeo en el que la infraestructura de entrega sigue creciendo con rapidez y donde los lockers están captando una proporción mayor de los paquetes. Para los retailers, el dato relevante no reside únicamente en los 740 millones de envíos gestionados, sino en cómo está cambiando la red que los mueve.
La expansión de puntos de recogida, la integración de entregas a domicilio y el crecimiento internacional amplían el abanico logístico disponible para el e-commerce. A la vez, la presión sobre el margen de InPost recuerda que construir esa capacidad tiene un coste elevado.
Por lo tanto, vemos cómo la última milla se está convirtiendo en una pieza cada vez más importante de la experiencia de compra, pero el crecimiento de volumen por sí mismo no garantiza una mejora equivalente de la rentabilidad. Para retailers y operadores, la siguiente fase de competencia estará marcada por quién consigue combinar densidad de red, elección para el cliente y eficiencia económica a medida que el ecommerce sigue generando más paquetes.
