Porcelanosa convierte su showroom en un baño del futuro con pantallas, sensores, IA y domótica

Noken transforma su espacio de Vila-real en un recorrido interactivo con espejos inteligentes, una ducha conectada, contenidos personalizados y automatización.
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FLO·W Experience. NOKEN

Noken, la firma de baños de Porcelanosa Grupo, ha transformado su showroom de Vila-real, en Castellón, en un entorno interactivo donde pantallas, sensores, inteligencia artificial y domótica? forman parte de la demostración de producto. La instalación, denominada Experiencia FLO·W, plantea cómo podría funcionar un baño conectado mediante un recorrido que responde a las acciones del anfitrión.

El proyecto combina arquitectura interior, contenidos audiovisuales, iluminación, sonido, agua y automatización. La tecnología queda integrada en el espacio para que el visitante pueda experimentar distintas situaciones de uso en lugar de limitarse a observar productos expuestos.

La visita comienza con una tarjeta NFC

La experiencia se activa mediante una tarjeta NFC personalizada que utiliza el comercial o anfitrión encargado de acompañar al grupo. El sistema reconoce su perfil e idioma y, a partir de ahí, coordina mensajes de bienvenida, locuciones, contenidos, iluminación, sonido y las distintas escenas del recorrido.

Los puntos NFC, sensores y controles físicos permiten activar cada zona sin depender de comandos de voz ni de interfaces que interrumpan la visita. El anfitrión dirige la demostración y el showroom responde mediante cambios sincronizados en el ambiente y en los contenidos digitales.

“Por parte de Noken, FLO·W Experience suponía un reto muy ambicioso: transformar el showroom en una experiencia inmersiva capaz de transmitir nuestra visión del baño del futuro”, explica David Monzón, de Noken.

El espejo se convierte en una interfaz

Una de las primeras zonas del recorrido es el lavabo. Tres pantallas de 32 pulgadas instaladas detrás de espejos permiten mostrar información como la agenda, música, previsión meteorológica, puntuación del sueño, frecuencia cardiaca, indicadores de energía y consumo de agua.

El montaje simula una rutina matinal en la que el espejo deja de funcionar únicamente como elemento del baño y pasa a servir también como soporte de información. A ambos lados, dos pantallas LED de gran formato actúan como ventanas digitales y reproducen escenas exteriores, entre ellas un amanecer.

La instalación utiliza alrededor de diez reproductores audiovisuales y diez dispositivos de visualización, entre pantallas transparentes, displays ocultos tras espejos, LED de gran formato, una pantalla curva y un proyector ambiental.

Una ducha que cambia según el modo elegido

La ducha integra una pantalla LED transparente sobre el cristal. Desde ella pueden seleccionarse programas como Eco/Waterforest, Relax o Activación. Cada elección modifica tanto el contenido audiovisual como el comportamiento físico asociado al agua y al ambiente.

Es uno de los ejemplos más claros de cómo FLO·W conecta la demostración digital con el producto físico. La pantalla no se limita a reproducir información, sino que participa en la activación de una escena concreta dentro del recorrido.

La IA entra en el vestidor

La inteligencia artificial aparece en la zona del vestidor, donde una pantalla de 43 pulgadas presenta propuestas visuales de vestuario generadas para el anfitrión. La función amplía el concepto del baño hacia una rutina doméstica conectada y muestra cómo distintas tecnologías podrían convivir dentro de un mismo entorno.

La bañera incorpora otra de las instalaciones más visibles del proyecto. Frente a ella se ha colocado una pantalla LED de aproximadamente 2,5 por 2 metros y ligeramente curvada. Desde un control físico se pueden activar modos de cine, música o relax, que coordinan contenidos, iluminación y ambiente. El espacio se completa con una proyección destinada a reforzar la sensación de inmersión.

El showroom pasa de enseñar productos a demostrar usos

La Experiencia FLO·W está orientada a arquitectos, interioristas, distribuidores, cadenas hoteleras, operadores de restauración y otros profesionales vinculados al diseño y al equipamiento de espacios. El objetivo es que puedan comprobar cómo interactúan distintas soluciones dentro de un baño conectado.

Noken ha desarrollado la propuesta junto a nsign Managed Solutions, responsable de la integración audiovisual, y Loxone, encargada de la automatización y el control físico del entorno.

David Monzón resume el resultado como una experiencia en la que la complejidad tecnológica queda oculta para el visitante: “Los visitantes no perciben FLO·W como una exposición de producto, sino como una demostración real de cómo diseño, tecnología y bienestar pueden integrarse para imaginar el baño del futuro”.

El interés para el retail está precisamente en ese cambio de función del showroom. El espacio deja de presentar de forma aislada griferías, sanitarios, pantallas o sistemas de control y los reúne en situaciones de uso que el visitante puede experimentar.

La instalación muestra así una vía para convertir la exposición física en una demostración interactiva donde producto, contenido digital y automatización forman parte del mismo recorrido comercial.

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