Salir de casa, ir al cine o pasar una tarde de compras puede parecer algo cotidiano para la mayoría de las personas. Sin embargo, para miles de ciudadanos con determinadas condiciones médicas o físicas, esa acción tan sencilla puede convertirse en una pequeña odisea si el entorno no está preparado para ello.
Con esa idea en mente, el Centro Comercial H2O, en Rivas-Vaciamadrid, ha dado un paso significativo al incorporar aseos adaptados para personas ostomizadas en su planta alta. La iniciativa forma parte de su estrategia de responsabilidad social corporativa (RSC) y busca responder a una necesidad muy concreta que, hasta ahora, rara vez se tiene en cuenta en los espacios comerciales.
Un colectivo vulnerable
Según la información facilitada por el propio centro, en España viven más de 100.000 personas con una ostomía, una intervención quirúrgica que crea una abertura artificial en el abdomen para permitir la evacuación de orina o heces a través de una bolsa externa. Para este colectivo, disponer de instalaciones adecuadas en espacios públicos resulta clave para poder desarrollar su vida social con normalidad.
Los nuevos aseos incorporan superficies de apoyo amplias, lavabos adaptados, elementos ergonómicos que permiten realizar el cambio de bolsa con mayor autonomía y contenedores específicos para la correcta gestión de residuos. Todo está pensado para garantizar higiene, comodidad y privacidad.
“En H2O nuestra prioridad siempre ha sido el bienestar de nuestros vecinos y visitantes. No queremos que nadie deje de venir por el temor a no encontrar un espacio adecuado”, explica Nadia Fernandes, gerente del centro comercial.
Más allá de la infraestructura, la decisión apunta a una cuestión más amplia: cómo los espacios comerciales pueden adaptarse a realidades físicas muy distintas entre sí.
Pequeños cambios que transforman la experiencia
La mayoría de las iniciativas relacionadas con accesibilidad en el retail han estado tradicionalmente vinculadas a la eliminación de barreras arquitectónicas. Rampas, ascensores o accesos adaptados se han convertido en elementos habituales en centros comerciales y tiendas.
Sin embargo, las necesidades de los visitantes no siempre son visibles a simple vista.
Condiciones médicas, tratamientos crónicos o intervenciones quirúrgicas pueden requerir infraestructuras específicas que, durante años, han estado prácticamente ausentes en los espacios comerciales.
El caso del centro comercial H2O pone el foco precisamente en ese tipo de necesidades que rara vez forman parte del diseño estándar de una tienda o de un centro de ocio.
Para las personas ostomizadas, algo tan sencillo como pasar varias horas fuera de casa depende en gran medida de poder acceder a instalaciones adecuadas. Cuando estas no existen, muchas actividades cotidianas quedan condicionadas o directamente descartadas.
La inclusión como parte del diseño del retail
En los últimos años, distintos operadores del sector han empezado a integrar este tipo de consideraciones en el diseño de sus espacios.
En algunos centros comerciales europeos, por ejemplo, se han incorporado Changing Places, instalaciones especialmente equipadas para personas con discapacidades complejas que requieren camillas regulables, grúas y espacios amplios para el acompañamiento. Estas instalaciones están impulsadas por campañas de asociaciones como Changing Places Consortium y han sido adoptadas por múltiples espacios públicos y comerciales en Reino Unido.
En el ámbito hospitalario-comercial, algunos complejos retail vinculados a centros de salud en países como Estados Unidos también han incorporado espacios adaptados para pacientes con tratamientos crónicos, integrando servicios médicos y comerciales dentro del mismo entorno.
Son ejemplos que apuntan hacia una idea cada vez más presente en el sector: los espacios comerciales no son únicamente lugares de consumo. También forman parte de la vida cotidiana de las personas.
Cuando estos espacios tienen en cuenta necesidades muy diversas, la experiencia cambia radicalmente para quienes, de otro modo, tendrían más dificultades para utilizarlos.
El papel social del retail físico
El retail físico ha sido históricamente un punto de encuentro social. Centros comerciales, supermercados o calles comerciales funcionan como espacios donde la gente compra, se relaciona, pasea o simplemente pasa el tiempo.
Por esa misma razón, la adaptación de estos espacios tiene un impacto que va más allá de la experiencia de compra. Garantizar que cualquier persona pueda moverse con normalidad dentro de un centro comercial significa, en la práctica, facilitar su participación en la vida social.
Mirando esta realidad, iniciativas como la del centro comercial H2O muestran cómo decisiones aparentemente pequeñas pueden marcar una diferencia real para miles de personas.
El retail que entiende esa realidad mejora la experiencia de sus clientes. Y también contribuye a construir espacios más inclusivos, donde nadie tenga que renunciar a una actividad cotidiana por falta de instalaciones adecuadas.
