Chanel ha vuelto al crecimiento en un momento exigente para el lujo. La compañía cerró 2025 con ingresos de 19.300 millones de dólares, un 2% más a tipos de cambio constantes, después de haber registrado una caída del 4,3% en 2024. El beneficio operativo también avanzó un 5%, hasta 4.700 millones de dólares.
El regreso a terreno positivo coincide con el arranque de la etapa creativa de Matthieu Blazy, que tomó el relevo de Virginie Viard y presentó su primera colección para la casa en octubre. Según Reuters, sus versiones renovadas de bolsos, zapatos y chaquetas clásicas han atraído a clientes que hasta ahora no habían comprado Chanel y han generado una demanda superior a la oferta disponible.
El producto vuelve al centro
Chanel ha conseguido reactivar el interés con piezas reconocibles, pero reinterpretadas con códigos nuevos. Algunos ejemplos son el bolso maxi flapbag de piel, zapatos bicolor en verde menta y negro y chaquetas de tweed multicolor.
Su estrategia, por tanto, no se apoya únicamente en novedad. Parte de activos históricos de la maison que actualiza para generar deseo entre compradores fieles y nuevos clientes. Esa combinación entre continuidad y cambio es especialmente interesante en el lujo, donde la creatividad debe mover la demanda sin deteriorar la identidad de marca.
Para Chanel, esa tensión entre una disponibilidad limitada y una demanda alta funciona como protección de posicionamiento, siempre que no derive en frustración excesiva para el cliente.
Escasez como disciplina comercial
La escasez vuelve a aparecer como un factor clave. En un mercado en el que muchas marcas de lujo han tenido que moderar expectativas tras años de subidas de precios, Chanel muestra que el control de la oferta puede sostener atractivo si va acompañado de producto con tracción real.
El reto está en mantener el equilibrio. Si la oferta es demasiado amplia, el producto pierde excepcionalidad. Pero si es demasiado limitada, la marca puede dejar ventas sobre la mesa y empujar a parte de la demanda hacia la competencia.
Este punto importa para el retail porque refuerza una idea que vuelve a ganar peso: crecer en lujo no depende sólo de abrir más tiendas o subir precios. También exige saber qué producto se coloca en cada mercado, cuánto se distribuye y qué nivel de acceso se concede a cada tipología de cliente.
Estados Unidos tira del crecimiento
Por geografías, América fue la región que más impulsó el crecimiento, con un alza del 7,2% a tipos de cambio constantes. Europa avanzó un 2,5%, mientras que Asia-Pacífico, la mayor región de Chanel por ventas, retrocedió un 0,8%.
La evolución regional es significativa. El lujo sigue encontrando apoyo en el cliente estadounidense de alto poder adquisitivo, mientras Asia muestra una recuperación más desigual. Para las grandes casas, esto obliga a ajustar prioridades de inversión, surtido y retail físico por mercado, sin asumir que la demanda global se comporta de forma homogénea.
Chanel prevé abrir 30 tiendas este año, incluidas nueve boutiques de moda, después de haber abierto 41 establecimientos el año anterior. La expansión confirma que la maison sigue apostando por la tienda física como espacio de relación, servicio y construcción de valor, no sólo como punto de transacción.
Comparativa con competidores
El crecimiento de Chanel fue más moderado que el de Hermès, que aumentó sus ventas un 9,8% hasta 16.000 millones de euros. Pero contrasta con la evolución de la división de moda y marroquinería de LVMH, donde se integran Louis Vuitton y Dior, que cayó un 5% hasta 37.770 millones de euros.
Para los competidores, el caso Chanel puede leerse de dos maneras. Por un lado, su recuperación puede captar gasto en un mercado de crecimiento débil y complicar los planes de relanzamiento de otras grandes firmas. Por otro, demuestra que todavía hay margen para despertar demanda cuando la propuesta creativa acierta y se traduce en producto reconocible.
La reacción de cadenas de moda masiva, que han lanzado prendas inspiradas en la estética Chanel en los últimos meses, confirma además la capacidad de la maison para influir más allá del segmento de lujo. Ese efecto aspiracional refuerza su visibilidad cultural, aunque también obliga a proteger la diferencia entre inspiración de mercado y valor de marca.
Creatividad, precio y control
Chanel subió precios un 3% de media en 2025 y un 2% en productos de moda, y prevé aumentos similares este año, según su director financiero Philippe Blondiaux. La decisión muestra que la marca mantiene disciplina de precio, pese a que el consumidor de lujo se ha vuelto más selectivo tras el ciclo de fuertes incrementos de los últimos años.
La nueva etapa de Chanel confirma el peso de tres variables en el lujo actual: dirección creativa, escasez y ejecución retail. La creatividad genera deseo, la escasez preserva valor y la red de tiendas convierte ese interés en relación comercial.
