España fabrica un 40% menos de calzado que en 2018 mientras Asia refuerza su dominio

La producción global apenas crece y se desplaza dentro de Asia, mientras la industria española busca mantenerse con especialización y mayor valor exportador.
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PIKOLINOS

España fabrica hoy mucho menos calzado que antes de la pandemia. Según los cálculos de la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC), la producción nacional ha pasado de unos 100 millones de pares en 2018 a alrededor de 60 millones en 2025. La caída se acerca así al 40% en siete años y sitúa a la industria española ante un reto que va más allá de una mala campaña. El Informe Estratégico 2018-2026 de AEC refleja una constante reducción de la base productiva, aunque aumenta el valor medio del producto exportado.

El contexto internacional ayuda a entender esa presión. La fabricación mundial apenas aumentó en 2025, pero continúa concentrada de forma abrumadora en Asia. Sin embargo, se está viendo una redistribución dentro del propio continente asiático. China sigue dominando por escala, mientras India y Vietnam ganan terreno.

Para España y buena parte de Europa, competir por volumen resulta cada vez más difícil. Por lo tanto, el margen está en diseño, especialización, calidad, rapidez y productos con mayor valor unitario.

Asia fabrica casi nueve de cada diez pares

La producción mundial alcanzó aproximadamente 24.600 millones de pares en 2025, apenas un 0,1% más que un año antes, según el Anuario del Calzado Mundial 2026 de la Asociación Portuguesa de Industrias del Calzado, Componentes, Artículos de Piel y sus Sucedáneos (APICCAPS). Asia concentró el 88,7% de todos los pares fabricados en el mundo.

China continúa a enorme distancia del resto con unos 13.700 millones de pares y el 55,6% de la producción mundial. India ocupa la segunda posición con alrededor de 3.000 millones y una cuota del 12,2%, mientras Vietnam alcanza aproximadamente 1.700 millones de pares, equivalentes al 6,7% del total. Entre los tres países reúnen cerca de tres cuartas partes de toda la fabricación mundial.

China cede espacio a otros polos asiáticos

La pérdida de peso relativo de China se aprecia con mayor claridad en las exportaciones. El país sigue siendo el mayor exportador mundial, pero su cuota en número de pares ha descendido desde el 69,1% de hace una década hasta el 61,2% en 2025. Vietnam, por su parte, alcanza ya el 11,2% de las exportaciones mundiales.

AEC identifica la misma dirección en su análisis de largo plazo. Sus cálculos sitúan la producción vietnamita en unos 1.300 millones de pares en 2018 y cerca de 1.658 millones en 2025. India alcanza ya los 3.000 millones.

Sin embargo, la menor cuota china no equivale a una recuperación productiva en Europa. La capacidad se está repartiendo entre más centros asiáticos, con Vietnam, India, Indonesia, Bangladesh y otros mercados ganando importancia dentro de la cadena mundial.

Europa compite con un precio muy superior

La distancia entre los modelos productivos se ve también en el precio medio de exportación. En 2025, Europa alcanzó 34,76 dólares por par, frente a 8,02 dólares en Asia y una media mundial de 11,65 dólares.

La diferencia no significa que todo el calzado europeo sea premium ni permite comparar directamente la rentabilidad de ambas regiones, pero sí muestra un mix exportador muy distinto. Europa concentra más producto asociado a marca, diseño, especialización técnica y segmentos de alto precio.

Ese posicionamiento ayuda a explicar por qué recuperar grandes volúmenes de fabricación resulta difícil. Las economías asiáticas dominan buena parte de las cadenas industriales capaces de producir a gran escala y con estructuras de costes que Europa difícilmente puede replicar. La opción europea pasa más por defender actividades en las que la proximidad, el conocimiento técnico, las series más flexibles, la calidad o la rapidez compensen parte de esa diferencia de escala.

España fabrica menos pero exporta a mayor valor

España refleja de forma especialmente clara esta situación. Además de estimar una caída de la fabricación desde 100 millones de pares en 2018 hasta 60 millones en 2025, AEC calcula que el precio medio de exportación español ha aumentado desde 20,07 dólares hasta 22,39 dólares por par en el mismo periodo, un 11,6% más. El análisis de AEC interpreta esa evolución como una señal de mayor peso del diseño, la calidad, la especialización y el posicionamiento dentro del producto vendido al exterior.

Este incremento del precio medio deja ver que España está perdiendo volumen industrial, pero conserva capacidad para colocar producto a un valor unitario superior al de años anteriores. Aunque esto no significa que el aumento del precio compense los pares que se han dejado de fabricar.

El reto: conservar industria sin competir por escala

El mapa mundial deja pocas señales de una vuelta significativa de la fabricación hacia Europa. Asia mantiene prácticamente intacto su dominio y los cambios más importantes se están produciendo entre países asiáticos. China conserva una posición difícil de igualar, pero Vietnam e India aumentan su relevancia y amplían las alternativas productivas para marcas y distribuidores internacionales.

España se enfrenta así a una cuestión distinta de recuperar el volumen perdido únicamente mediante costes. Si los cálculos de AEC describen correctamente la tendencia, la industria nacional ha reducido de forma considerable su tamaño desde 2018 y tendrá que mantener su posición con aquello que pueda diferenciarla de los grandes centros asiáticos. Diseño, tecnología, calidad, especialización, series flexibles y capacidad de responder con rapidez ganan importancia en ese escenario.

El desafío para los próximos años será comprobar si ese mayor valor por par basta para conservar una base industrial relevante en un mercado mundial donde la escala sigue teniendo acento asiático.

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