Uber Eats ha dado un nuevo paso en su estrategia de reparto autónomo con la incorporación de robots de Coco Robotics a sus entregas en el centro de Helsinki. Finlandia se convierte así en el primer mercado de la Unión Europea en el que los clientes de Uber Eats pueden recibir pedidos mediante robots autónomos integrados directamente en el servicio de la plataforma.
Coco ya realizaba entregas en Helsinki desde comienzos de 2025 a través de Wolt, la plataforma internacional de DoorDash. Ahora llega Uber Eats, que incorpora por primera vez este modelo dentro de un mercado comunitario y lo hace con un socio tecnológico distinto al que utiliza en Reino Unido. Los robots operan junto a la actual red de repartidores y los clientes a los que se asigne uno pueden seguir su recorrido desde la aplicación.
La estrategia autónoma de Uber Eats llega a la UE
El despliegue comenzó el 27 de agosto en el centro de Helsinki. Coincide además con la expansión de Uber Eats en Finlandia, donde la compañía había iniciado operaciones en mayo en Helsinki, Espoo y Tampere. Tres meses después ha añadido otras ocho ciudades y áreas, hasta alcanzar una presencia en once mercados del país.
Uber sostiene que los robots de Coco ya habían sido probados en las calles de Helsinki y bajo condiciones invernales finlandesas antes de incorporarse a su servicio. Para los establecimientos, el proceso mantiene buena parte de la operativa habitual. Según el modelo de reparto robotizado explicado por Uber Eats, el restaurante prepara el pedido normalmente y deposita la bolsa en el compartimento del vehículo cuando llega al punto de recogida. El cliente recibe una notificación y puede abrir el robot mediante la aplicación al finalizar el trayecto.
Coco tiene experiencia comercial en Finlandia
El antecedente de Wolt permite situar el movimiento de Uber en su contexto. DoorDash confirmó en abril de 2025 que Coco ya estaba realizando entregas en Helsinki dentro de un programa con Wolt. Por tanto, Finlandia funciona ahora como un mercado en el que un mismo proveedor de robótica puede integrarse con distintas plataformas comerciales.
Este escenario añade otra dimensión a la competencia en delivery. Las plataformas pueden apoyarse en proveedores especializados en lugar de desarrollar toda la tecnología autónoma internamente, seleccionando socios y configuraciones según las condiciones de cada mercado.
Uber afirma haber completado cientos de miles de entregas robotizadas en más de diez ciudades mediante empresas como Coco, Avride, Cartken y Serve.
Uber combina distintos socios según el mercado
La entrada en la UE amplía una estrategia que Uber Eats ya había llevado a Reino Unido con Starship Technologies. Helsinki muestra ahora que Uber no está vinculando su crecimiento autónomo a un único fabricante.
La elección de Coco en Finlandia refuerza un modelo de red híbrida en el que conviven repartidores y diferentes tecnologías de entrega. Esta evolución encaja con una transformación más amplia de la logística urbana. Ya hemos analizado cómo supermercados y plataformas combinan automatización, IA y nuevos sistemas de reparto, mientras otros desarrollos intentan resolver incluso los últimos metros que separan el vehículo de la puerta del cliente.
Una red híbrida para pedidos de proximidad
Para restaurantes y retailers, el interés está en la capacidad de asignar distintos tipos de entrega según distancia, ubicación o disponibilidad de la red. Los robots de acera se adaptan especialmente a recorridos hiperlocales y pedidos relativamente pequeños. Por su parte, los repartidores mantienen la cobertura de trayectos y situaciones que estas máquinas no pueden asumir.
Helsinki muestra también que la automatización de la última milla empieza a integrarse en plataformas que ya gestionan demanda, establecimientos, pagos y asignación de pedidos a gran escala. El siguiente indicador para la industria será comprobar qué peso consiguen estas entregas dentro del volumen total y en qué condiciones económicas resultan competitivas. La carrera no depende únicamente de disponer de robots, sino de integrarlos con suficiente eficiencia dentro de una red de reparto que debe seguir respondiendo a picos de demanda, distintas distancias y necesidades cambiantes de comercios y consumidores.
