Avolta ha comenzado a estructurar la recuperación de excedentes alimentarios dentro de los aeropuertos españoles. Junto a Phenix, empresa especializada en la gestión del excedente alimentario, la compañía ha implantado un sistema de registro, recogida, trazabilidad y donación en Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca. Próximamente se entenderá a Canarias y una segunda fase incorporará también productos procedentes de sus tiendas de travel retail y Duty Free.
La iniciativa parte de los establecimientos de restauración de Avolta, donde hasta ahora la gestión de excedentes se realizaba de forma puntual y descentralizada, según la información facilitada conjuntamente por ambas compañías. El nuevo modelo busca recuperar alimentos no vendidos pero aptos para el consumo y trasladarlos a entidades sociales locales mediante un procedimiento adaptado a las condiciones operativas y de seguridad de los aeropuertos.
Un sistema común para registrar y seguir los excedentes
El cambio principal está en la operativa. La colaboración con Phenix introduce un proceso estructurado para registrar los productos disponibles, organizar su recogida, mantener la trazabilidad y gestionar su posterior donación.
La complejidad del entorno aeroportuario añade requisitos que no aparecen necesariamente en un establecimiento convencional. Y es que los productos proceden de locales situados en zonas de embarque y deben salir de esos espacios mediante circuitos compatibles con las normas de acceso y seguridad del aeropuerto antes de llegar a las entidades receptoras.
El objetivo es que la recuperación del producto forme parte de un flujo definido y no dependa de gestiones puntuales de cada establecimiento.
Madrid, Barcelona y Palma, primera fase
El programa ya funciona en los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca. Avolta y Phenix prevén ampliarlo próximamente a Las Palmas, Tenerife Sur y Fuerteventura, extendiendo el modelo a tres nuevos aeropuertos canarios.
Esta primera etapa es una transición desde iniciativas descentralizadas hacia una gestión común para distintas localizaciones. En una red con actividad diaria y múltiples puntos de venta, establecer procedimientos homogéneos puede ser tan importante como la propia capacidad de recuperar producto.
El siguiente paso llegará a las tiendas
La parte con mayor interés específicamente retail llegará en una segunda fase. Avolta y Phenix trabajan para incorporar también productos alimentarios procedentes de las tiendas de travel retail y Duty Free de la compañía.
El programa podrá incluir referencias próximas a su fecha de consumo preferente siempre que mantengan las condiciones necesarias para ser donadas. De esta forma, el sistema dejará de circunscribirse a restauración y empezará a cubrir también inventario alimentario de establecimientos comerciales situados dentro de los aeropuertos.
En este sentido, hay que tener en cuenta que la gestión del excedente puede afectar a negocios con surtidos, formatos y ritmos de rotación diferentes, desde alimentos preparados en restauración hasta productos envasados comercializados en tiendas. Cada uno requiere criterios propios de identificación, almacenamiento y retirada.
La normativa ordena estos procesos
La iniciativa se enmarca además en la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, que establece una jerarquía para el aprovechamiento de excedentes y sitúa la donación para consumo humano entre las opciones prioritarias cuando los productos mantienen las condiciones adecuadas.
Para los operadores de restauración y travel retail, la cuestión pasa así por integrar esa gestión dentro de procesos habituales de inventario y operaciones. Identificar a tiempo qué producto puede recuperarse, conservar su trazabilidad y coordinar la salida hacia entidades receptoras exige una organización diferente a la simple retirada de mercancía no vendida.
Un proceso de operación
El proyecto de Avolta y Phenix muestra cómo la gestión de excedentes alimentarios en aeropuertos puede pasar de actuaciones puntuales a un sistema diseñado para formar parte de la operación. Madrid, Barcelona y Palma funcionan como primera etapa, mientras Canarias ampliará el alcance geográfico y las tiendas incorporarán después una nueva tipología de inventario.
La siguiente cuestión será comprobar cómo escala el modelo cuando incluya más aeropuertos y más formatos comerciales. El cambio operativo ya está definido: registrar el excedente, mantener su trazabilidad y decidir su destino antes de que el producto pierda la posibilidad de ser aprovechado.
