Retail y logística se preparan para una peak season más difícil en 2026

Un informe de Kase detecta confianza entre retailers ante la temporada alta de este año, pero también más riesgo operativo en inventario, transporte, costes y capacidad logística.
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La campaña alta de 2026 se presenta más exigente para retailers y operadores logísticos. El informe Peak Season Retailer Sentiment de Kase, elaborado a partir de una encuesta a 328 responsables de retail, e-commerce y fulfillment, apunta a una paradoja: las empresas llegan con confianza, pero también con más exposición a fallos operativos cuando aumente el volumen de pedidos.

Según citado estudio, el 61% de los líderes encuestados se declara muy confiado en su capacidad para atender la demanda de la temporada alta o peak season. Sin embargo, el 79% cree probable verse obligado a tomar decisiones reactivas cuando se produzcan los picos de volumen.

Esto indica que planificar antes ya no garantiza resistencia si el inventario, la capacidad laboral, los sistemas y los transportistas no están alineados.

Menor tolerancia al error

La temporada alta siempre ha sido una prueba de estrés para el retail, pero en 2026 el margen de maniobra parece más estrecho. Kase describe un escenario de mayor complejidad operativa y menos espacio para corregir desviaciones durante la campaña.

Esto afecta especialmente a marcas y retailers con fuerte exposición al comercio electrónico. Aquí, la promesa de entrega, la visibilidad del pedido y la disponibilidad de stock tienen un impacto directo en conversión, repetición de compra y coste de servicio.

El informe sitúa el desequilibrio de inventario como la principal preocupación operativa antes de la campaña, por delante de la escasez de mano de obra, los repuntes de costes y los retrasos de transportistas. El problema no es únicamente tener suficiente producto, sino tenerlo en el lugar adecuado y con información fiable para evitar roturas, sobrestock o reasignaciones urgentes. Cada error de ubicación puede traducirse en más transporte, más descuentos, más incidencias y peor experiencia de cliente.

El inventario se acerca a la demanda

Una de las respuestas del sector es mover producto más cerca de los centros de demanda. El 93% de los encuestados afirma estar reposicionando inventario con ese objetivo, aunque sólo una parte lo hace con máxima intensidad. Este cambio refleja una evolución de la logística de campaña: la eficiencia ya no depende únicamente de grandes centros de distribución, sino de redes capaces de absorber picos regionales y acortar recorridos.

Para los retailers, esta decisión tiene varias implicaciones. Acercar inventario puede mejorar tiempos de entrega y reducir exposición a cuellos de botella, pero también exige previsiones más precisas, mayor coordinación entre canales y una lectura más fina de la demanda por zona.

El riesgo aparece cuando la regionalización se ejecuta sin datos suficientes o con sistemas poco conectados. En ese caso, el stock puede quedar fragmentado y perder capacidad de respuesta justo cuando más se necesita.

El transporte vuelve al centro de la estrategia

La capacidad de transporte es otro punto crítico. El 81% de los responsables encuestados por Kase muestra preocupación por la capacidad de los carriers y por posibles disrupciones en transporte. En peak season, esta cuestión afecta a varias secciones del negocio: coste por pedido, cumplimiento de plazos, promesas de entrega en web, atención al cliente y política de devoluciones.

La dependencia de un número reducido de transportistas puede amplificar el riesgo si se producen retrasos, saturación de rutas o aumentos de tarifa. Por eso, el informe destaca que las marcas están dando más peso a la diversificación de carriers y a la capacidad de cambiar decisiones de envío con rapidez.

El 3PL? gana peso en la toma de decisiones

El estudio también refleja un cambio en la relación con los operadores externos. El 89% de los encuestados señala que su estrategia de 3PL se está volviendo más estratégica e integrada. Esto significa que el proveedor logístico ya no se evalúa sólo por precio o capacidad de mover pedidos, sino por su aportación en precisión de inventario, integración tecnológica, visibilidad en tiempo real y flexibilidad ante incidencias.

Mike Venditti, vicepresidente de operaciones de fulfillment de Kase, resume el reto al señalar que la confianza en la peak season sólo importa si la infraestructura que hay detrás puede aguantar la presión. También subraya la necesidad de previsiones fiables desde el inicio y de incorporar mano de obra adicional con rapidez cuando sube la demanda. En la práctica, esto obliga a revisar turnos, formación, automatización de procesos, niveles de servicio y protocolos de excepción antes de que arranque el pico.

La automatización es defensa operativa

El 96% de los líderes encuestados afirma estar utilizando automatización para gestionar la complejidad de la temporada alta. El dato muestra hasta qué punto la tecnología se ha convertido en una pieza defensiva para el retail.

Automatizar no implica sustituir toda la operación, sino reducir errores en tareas críticas: asignación de pedidos, control de inventario, selección de carrier, alertas de bajo stock, reporting de incidencias y visibilidad del estado de cada envío.

La clave estará en conectar esa automatización con decisiones de negocio. Un sistema que detecta retrasos, roturas o desviaciones de coste sólo genera valor si permite actuar a tiempo.

La visibilidad en tiempo real, una de las prioridades señaladas en el informe, gana importancia porque ayuda a evitar que los problemas lleguen al cliente sin margen de corrección. En una campaña marcada por expectativas altas y consumidores sensibles al precio, informar tarde puede ser casi tan costoso como entregar tarde.

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