Lidl vuelve a reforzar su posición en el discount europeo. La cadena cerró el ejercicio fiscal 2025 con 140.200 millones de euros en ventas en tienda, frente a los 132.100 millones registrados el año anterior, lo que supone un crecimiento del 6,1%.
El avance se apoya en dos movimientos que marcan la evolución del grupo: más escala comercial y mayor control sobre su cadena de suministro.
Según el balance de Schwarz Group, el crecimiento de Lidl se debió en gran parte a la expansión de su red de tiendas y al aumento de clientes en Alemania y Europa. La compañía también está invirtiendo en la modernización de la flota de su naviera Tailwind y ha encargado la construcción de cinco nuevos barcos para asegurar sus cadenas de suministro entre Asia y Europa.
El discount gana tamaño
El crecimiento de Lidl se enmarca en un ejercicio positivo para Schwarz Group, matriz también de Kaufland, PreZero, Schwarz Produktion y Schwarz Digits. El grupo alcanzó 185.600 millones de euros de ingresos totales en el ejercicio fiscal 2025, frente a los 175.400 millones del año anterior, un incremento del 5,8%.
La compañía presenta estos resultados en un contexto marcado por crisis económicas y geopolíticas, presión sobre costes y mayor competencia en alimentación. En ese entorno, Lidl vuelve a demostrar la fortaleza del modelo discount: surtido ajustado, marca propia, eficiencia operativa y una propuesta de precio que sigue conectando con hogares sensibles al gasto.
Todo ello confirma la capacidad de Lidl para seguir ganando tamaño en un mercado maduro, donde el avance no depende únicamente de abrir tiendas, sino de atraer más clientes, sostener la percepción de precio y mantener disciplina operativa.
Más tiendas para estar más cerca del cliente
Schwarz Group señala que Lidl y Kaufland ampliaron su red con 300 nuevas tiendas durante el ejercicio fiscal 2025. En conjunto, ambas enseñas operan ya 14.500 establecimientos, frente a los 14.200 del año anterior, un aumento del 2,1%.
La tienda física sigue siendo el centro de gravedad del grupo. En el caso de Lidl, la expansión refuerza su proximidad al cliente y permite capturar más frecuencia de compra en alimentación, una categoría donde la conveniencia, la ubicación y la percepción de ahorro pesan tanto como la amplitud del surtido.
El dato también confirma que el discount europeo no está agotando su recorrido en el canal físico. Mientras una parte del sector concentra su discurso en e-commerce, marketplaces o servicios digitales, Lidl sigue apoyando su crecimiento en una red comercial densa, eficiente y reconocible.
El online se mantiene estable
Schwarz Group apunta también que los ingresos online de Lidl y Kaufland sumaron 1.700 millones de euros, la misma cifra que en el ejercicio anterior. La compañía interpreta esta estabilidad como reflejo de las tendencias generales del mercado.
Este punto es significativo porque muestra que la prioridad para el grupo es la expansión física, la eficiencia de tienda y el control de la cadena de valor frente a una carrera acelerada por crecer en ventas digitales.
Logística propia para ganar soberanía
Uno de los movimientos más importantes de Lidl está fuera del lineal. La cadena está reforzando su infraestructura logística internacional mediante inversiones en Tailwind, su naviera. La modernización de la flota y el encargo de cinco nuevos barcos buscan proteger las rutas entre Asia y Europa.
La decisión encaja con una tendencia que se está dando en el retail global: las grandes cadenas quieren depender menos de sistemas logísticos expuestos a disrupciones externas. Tensiones geopolíticas, costes de transporte, congestión portuaria o cambios en las rutas comerciales han convertido la logística en un factor competitivo de primer orden.
Para Lidl, asegurar capacidad marítima no es sólo una medida defensiva. También puede aportar mayor previsibilidad en costes, tiempos y disponibilidad de producto. Y es que, en un modelo de bajo precio, la estabilidad de la cadena de suministro es clave para sostener márgenes sin trasladar toda la presión al cliente.
Un ecosistema integrado más allá del supermercado
Schwarz Group insiste en su estrategia de ecosistema, que cubre producción, retail, reciclaje y digitalización. En producción, el grupo aumentó sus ingresos un 23,9%, hasta 5.700 millones de euros, y adquirió el fabricante de mermeladas y miel Göbber para aumentar la independencia de sus cadenas de suministro.
También invertirá más de 300 millones de euros en ampliar la panificadora industrial Bonback en Halle, en Alemania, un proyecto con el que prevé crear más de 400 empleos. En economía circular, PreZero alcanzó 4.100 millones de euros de ingresos, un 5,1% más, y entró en el reciclaje de baterías con la adquisición de RE.LION.BAT.
En digitalización, Schwarz Digits creció un 15,8%, hasta 2.200 millones de euros, impulsada por la demanda de soluciones de nube soberana, ciberseguridad, inteligencia artificial y servicios digitales. La compañía también destaca la construcción de un centro de datos de 200 megavatios en Lübbenau como parte de su apuesta por la soberanía digital europea.
¿Qué significa esto para el retail europeo?
El ejercicio fiscal 2025 muestra a Lidl como una cadena en expansión, pero también como parte de una estructura empresarial que intenta controlar más piezas críticas de su negocio. La tienda, la producción, la logística, los datos y el reciclaje aparecen conectados en una misma estrategia de escala.
Para los competidores, el reto es doble. Por un lado, Lidl mantiene presión sobre precios y frecuencia en alimentación. Por otro, Schwarz Group está construyendo capacidades que van más allá de la distribución tradicional y que pueden reforzar su resistencia ante crisis de suministro, cambios regulatorios o tensión de costes.
