España gana peso como mercado clave del pet food europeo

La comida para animales es ya una categoría recurrente para supermercados, e-commerce y tiendas especializadas en un mercado europeo maduro.
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España refuerza su posición en el mapa europeo del pet food en un momento en el que la alimentación para mascotas se consolida como una de las categorías más estratégicas del consumo recurrente. El Annual Report 2026 de FEDIAF, la Federación Europea de la Industria de Alimentos para Animales de Compañía, sitúa el mercado europeo de alimentos para animales de compañía en torno a 29.400 millones de euros anuales, con 8,6 millones de toneladas vendidas.

El informe estima que Europa cuenta con 306 millones de mascotas y 140 millones de hogares con al menos un animal de compañía. En ese contexto, España aparece como uno de los mercados relevantes por volumen de animales y por potencial de consumo. Sólo entre perros y gatos, las cifras citadas para nuestro país superan los 15 millones de animales, con alrededor de 9,46 millones de perros y 5,95 millones de gatos.

Para el retail, el mensaje es claro: el pet food ha dejado de ser una categoría secundaria para convertirse en una compra de reposición, fidelización y margen.

Categoría con escala europea

Las cifras de FEDIAF dibujan un mercado de gran escala. Europa suma 91 millones de perros, 111 millones de gatos, 44 millones de aves ornamentales, 23 millones de pequeños mamíferos, 10 millones de terrarios y 28 millones de acuarios. Esta base de hogares y animales sostiene una demanda estructural que no depende sólo de modas de consumo. La alimentación de mascotas es una compra repetida, planificable y con una alta vinculación emocional.

Para supermercados, e-commerce, tiendas especializadas y operadores omnicanal, esa combinación es especialmente valiosa. La categoría genera tráfico, aumenta frecuencia de visita, abre espacio para la marca propia y permite trabajar surtidos diferenciados por especie, edad, tamaño, estilo de vida o necesidad nutricional.

España combina volumen y hábito de compra

La posición destacada de España no se explica únicamente por el número de animales. También pesa la madurez de una industria local que ha ganado tamaño en los últimos años.

El perro sigue siendo una base central del negocio, pero el gato gana peso en hogares urbanos, viviendas más pequeñas y consumidores que buscan formatos adaptados. La categoría felina tiende a combinar alimentación seca, húmeda y snacks, con una presencia creciente de productos funcionales. Para el retailer, esto obliga a gestionar mejor el espacio, la rotación y la arquitectura de precios.

La oportunidad española se apoya además en una relación cada vez más estrecha entre hogar y mascota. Cuando el animal se integra en las rutinas familiares, la compra deja de estar guiada sólo por precio. Entran en juego composición, digestibilidad, edad, esterilización, control de peso, salud urinaria, alergias, formato, conveniencia y confianza en la marca.

Esa complejidad convierte el pet food en una categoría de decisión más rica que muchas compras básicas de gran consumo.

El supermercado quiere más cuota

El pet food tiene una ventaja clara para el canal de alimentación: encaja con la compra habitual. El consumidor puede reponer pienso, húmedo o snacks en la misma visita en la que compra productos de alimentación y hogar. Para las cadenas de supermercados, esto abre margen para ampliar surtido sin romper la lógica de proximidad y precio competitivo.

La marca propia tiene aquí un papel destacado. En alimentación humana, la marca de distribuidor ya ha demostrado capacidad para captar cuota en contextos de inflación. En pet food, el recorrido puede ser similar, aunque con una exigencia añadida. El comprador acepta alternativas de precio, pero no quiere percibir riesgo para la salud del animal. Esto obliga a trabajar credenciales nutricionales, claridad de etiquetado y segmentación por necesidades.

La batalla no se libra sólo en el precio de entrada. También se juega en gamas medias y premium accesibles, donde el supermercado puede competir con propuestas funcionales, formatos ahorro y packs de mayor rotación.

La tienda especializada defiende asesoramiento

El crecimiento del pet food también refuerza a las tiendas especializadas. Su ventaja está en el asesoramiento, la amplitud de surtido y la conexión con categorías adyacentes: higiene, accesorios, antiparasitarios, camas, juguetes, transporte o servicios. En un consumidor más informado, la prescripción gana importancia.

La especialización permite trabajar dietas concretas, productos veterinarios, fórmulas premium, alimentos húmedos de mayor valor y nuevas proteínas. También permite construir comunidad alrededor del cuidado animal. Para competir con supermercados y marketplaces, la tienda especializada necesita convertir el conocimiento en experiencia de compra y no limitarse a una función de almacén de productos.

El reto está en la eficiencia. El e-commerce de mascotas ha hecho más transparente el precio y ha acostumbrado al consumidor a recibir sacos pesados en casa. Esto presiona a los operadores especializados a integrar tienda física, venta online, suscripción, entrega recurrente y programas de fidelización. La omnicanalidad es una condición para retener clientes en una categoría de reposición.

Además, para los marketplaces y especialistas digitales, el atractivo está en el dato. Saber qué compra un hogar, con qué frecuencia y para qué tipo de animal permite construir relaciones de largo plazo. También permite detectar momentos de cambio, como la llegada de un cachorro, la esterilización, el envejecimiento del animal o una nueva necesidad veterinaria.

La dificultad está en la logística. El pet food pesa, ocupa espacio y puede tener márgenes ajustados en referencias básicas. Por eso, la rentabilidad online dependerá de la capacidad para agrupar compras, mejorar la preparación de pedidos y combinar alimentación con categorías de mayor valor añadido. La entrega de sacos grandes puede fidelizar, pero también daña márgenes si no está bien calculada.

Productos premium frente a precio

El crecimiento en valor del pet food europeo no debe leerse sólo como un aumento de volumen. En muchos mercados, la inflación, el mix de producto y la búsqueda de fórmulas de mayor valor han empujado la facturación. El consumidor quiere cuidar mejor a su mascota, pero sigue siendo sensible al precio, especialmente en formatos de compra frecuente.

Ahí aparece una tensión central para el retail. Las gamas premium, funcionales y naturales aportan margen y diferenciación, pero no pueden desconectarse del bolsillo del comprador. Los formatos ahorro, las promociones selectivas, los envases grandes y la marca propia premium pueden ayudar a mantener el equilibrio.

La mascota como eje de la compra recurrente

El Annual Report 2026 de FEDIAF confirma que el pet food europeo es una categoría de escala, frecuencia y valor. España destaca dentro de ese mapa por población de animales, industria local y capacidad de crecimiento en distintos canales. La oportunidad alcanza a supermercados, operadores online, cadenas de conveniencia y retailers con estrategia omnicanal.

La clave no estará solo en vender más pienso. Estará en entender la mascota como eje de una cesta recurrente que combina alimentación, salud, cuidado, accesorios y servicios.

Quien gestione bien el dato, la reposición, el surtido y la confianza podrá convertir el pet food en una fuente estable de tráfico y margen. Para el retail español, el avance de esta categoría confirma que el hogar actual se compra también pensando en sus animales.

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