El 60% de los españoles compara precios habitualmente antes de comprar, pero la calidad importa más que el precio

Ocho de cada diez consumidores prestan más atención a los precios que hace un año y promociones y marcas blancas encabezan las estrategias de ahorro.
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Comparar precios se ha integrado en la rutina de compra de los consumidores españoles. El 60% asegura que lo hace siempre o casi siempre antes de adquirir un producto. Y si se incluyen quienes comparan algunas veces, el porcentaje alcanza el 90%. Sin embargo, encontrar el precio más bajo no es el único criterio que interviene en la decisión.

La calidad del producto es el aspecto más citado al planificar una compra, con un 57%, ligeramente por delante del precio final, señalado por el 55%. La confianza en la tienda aparece en tercer lugar, con un 31%, según el estudio El valor de comparar, elaborado por Ipsos para Amazon.

Ocho de cada diez miran más los precios

La atención al gasto ha aumentado durante el último año. El 41% de los encuestados afirma que presta mucha más atención a los precios antes de comprar y otro 39% asegura que lo hace algo más. En conjunto, ocho de cada diez consumidores han intensificado esa vigilancia.

La percepción sobre el coste de vida acompaña este comportamiento. El 94% considera que ha aumentado durante el último año, lo que se refleja en distintas estrategias para contener el gasto sin renunciar necesariamente a determinados productos.

La más extendida es aprovechar promociones y cupones, mencionada por el 40% de los consumidores. Le sigue la compra de marcas blancas o alternativas más económicas, con un 36%. Otro 30% reparte sus compras entre distintos establecimientos buscando mejores precios y un 28% compara el mismo producto entre tiendas físicas y online.

Reducir directamente el consumo aparece algo más abajo. El 25% prescinde de productos no esenciales y el 17% declara comprar menos, lo que muestra que gran parte de los hogares intenta primero ajustar dónde, cómo y qué marca compra antes de recortar cantidades.

Moda, tecnología y alimentación concentran las comparaciones

La comparación de precios atraviesa categorías con patrones de compra muy diferentes. Ropa, calzado y accesorios y tecnología y electrónica encabezan la lista, ambas con un 45% de menciones. Muy cerca se sitúa alimentación y despensa, con un 43%.

La presencia de alimentación entre las primeras posiciones muestra que el comportamiento no se limita a productos de importe elevado o compras ocasionales. Entre los consumidores de 65 años o más, el 54% compara habitualmente precios en esta categoría.

También aparecen electrodomésticos, con un 32%, cuidado personal y belleza, con un 28%, y limpieza y productos para el hogar, con un 20%. Para los retailers, la comparación forma así parte tanto de decisiones de compra planificadas como de categorías vinculadas al gasto cotidiano.

La comparación es digital, pero también pasa por la tienda

El 55% de los consumidores considera que resulta más sencillo comparar precios en tiendas online. Sólo un 14% señala las tiendas físicas y otro 18% cree que la dificultad es similar en ambos canales.

Sin embargo, cuando se pregunta dónde buscan o comparan precios, la distancia entre lo digital y la tienda se reduce. Los buscadores ocupan la primera posición, con un 42%, pero los establecimientos físicos aparecen inmediatamente después, con un 41%, prácticamente al mismo nivel que los marketplaces, utilizados por un 40%.

Las webs y aplicaciones de supermercados y retailers alcanzan el 26% y los comparadores especializados el 24%. Los asistentes de inteligencia artificial aparecen ya en el recorrido del 15% de los encuestados, todavía por detrás de los principales canales de consulta.

El resultado dibuja un proceso de compra multicanal en el que el consumidor puede comprobar precios online, visitar un establecimiento y volver a consultar alternativas antes de tomar la decisión. La tienda física conserva por tanto un papel clave como espacio donde se obtiene y contrasta información.

Comparar también tiene un coste de tiempo

La búsqueda de mejores precios exige dedicación. Un 34% consulta normalmente tres establecimientos antes de decidir dónde comprar, mientras otro 17% revisa entre cuatro y cinco. Para un 33%, el número depende del producto.

El tiempo invertido se concentra principalmente entre cinco y veinte minutos por compra. El 25% dedica entre cinco y diez minutos y el 24% entre once y veinte. Otro 14% emplea entre 21 y 30 minutos.

Precisamente por ese esfuerzo, los consumidores valoran que las propias tiendas aporten información que les ayude a situar sus precios. El 44% considera que una comparación realizada por el establecimiento le ayudaría a tomar una decisión, el 38% cree que ahorraría tiempo y el 36% que tendría un mayor control sobre sus gastos.

Los participantes en la encuesta también estiman un beneficio económico de este proceso. El 43% calcula que ahorra entre un 5% y un 10% cuando compara, y el promedio estimado por el estudio se sitúa en el 8%.

La investigación de Ipsos se realizó en septiembre de 2026 mediante 3.000 encuestas online a personas adultas en España. Sus resultados muestran un consumidor que dedica más atención al precio y busca activamente alternativas, pero mantiene la calidad y la confianza entre los elementos que intervienen en la elección final.

Para el retail, competir por esa compra implica estar presente en una comparación que empieza antes de llegar a la caja y se desarrolla entre varios establecimientos y canales.

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