Alcampo evita el desperdicio de 17 millones de productos y recupera más de 32 millones en ventas

La gestión automatizada de caducidades y descuentos de la cadena le ha permitido recuperar valor y homogeneizar procesos en tienda.
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ALCAMPO

Reducir el desperdicio alimentario en retail puede tener un retorno directo sobre las ventas cuando la tecnología interviene antes de que el producto deje de ser comercializable. Alcampo y Smartway aseguran haber evitado el desperdicio de más de 17 millones de productos desde el inicio de su colaboración en 2024 y haber recuperado, mediante su venta, más de 32 millones de euros.

Este caso muestra cómo la gestión de fechas de caducidad, inventario y descuentos puede convertirse en una cuestión económica además de medioambiental. La tecnología identifica productos próximos al final de su vida útil y ayuda a decidir qué reducción de precio aplicar para aumentar las posibilidades de venderlos antes de que se conviertan en merma?.

La caducidad, un proceso gestionado con datos

Alcampo ya disponía de herramientas propias para controlar los productos próximos a caducar y gestionar su etiquetado antes de iniciar la colaboración con Smartway. Pero el proyecto conjunto ha reforzado esos procesos mediante una mayor automatización y una visión más homogénea de las referencias que se acercan al final de su vida comercial.

Según explica la compañía en su balance de la colaboración entre Alcampo y Smartway, el sistema se apoya en dos soluciones. Smartdetection identifica en tiempo real productos próximos a su fecha de caducidad, mientras Smartdecision ayuda a determinar el nivel de descuento adecuado para favorecer su venta antes de la fecha límite.

La combinación actúa sobre uno de los puntos más sensibles de la distribución alimentaria. Cuando una referencia perecedera se aproxima a su fecha límite, el retailer dispone de un margen de tiempo reducido para decidir qué hacer con ella. Detectarla demasiado tarde puede terminar en desperdicio. Aplicar un descuento excesivo demasiado pronto puede reducir innecesariamente el margen. El objetivo de este tipo de sistemas es intervenir en ese espacio intermedio con información más precisa y criterios comunes para toda la red.

El descuento, una decisión de inventario

El interés del proyecto para el retail está en conectar tres variables que a menudo se gestionan como procesos separados: fecha de caducidad, precio e inventario. La decisión sobre cuánto rebajar un producto se apoya ahora en una herramienta diseñada para favorecer su salida antes de que pierda todo su valor comercial.

Los más de 32 millones de euros comunicados por Alcampo corresponden al valor recuperado mediante la venta de productos cuyo desperdicio se evitó. No representan un incremento equivalente de beneficio ni ventas adicionales generadas desde cero, sino ingresos conservados al conseguir comercializar referencias que estaban próximas al final de su vida útil.

Este matiz es clave para entender el retorno. Porque, en alimentación, reducir la merma tiene un doble efecto potencial. Por un lado, evita perder completamente el valor de mercancía que ya ha sido comprada y distribuida. Por otro, permite recuperar parte de ese valor a través de una venta cuyo precio puede ajustarse en función de la proximidad de la fecha límite.

Criterios comunes en toda la red

Uno de los retos de gestionar productos próximos a caducar está en mantener procedimientos consistentes cuando una cadena opera cientos de establecimientos. En este sentido, Alcampo señala que la colaboración con Smartway ha aportado a los equipos de tienda una mayor visibilidad sobre las referencias próximas al final de su vida útil y una gestión más ágil y homogénea en el conjunto de la red.

Smartway indica que su tecnología gestiona estos procesos en una red de más de 400 tiendas de Alcampo. A esa escala, detectar manualmente cada referencia, decidir cuándo actuar y determinar el descuento adecuado puede generar diferencias entre establecimientos y una elevada carga operativa.

La automatización busca reducir esa variabilidad. Para el retailer, el valor no está únicamente en saber qué productos están próximos a caducar, sino en convertir esa información en una secuencia operativa que pueda repetirse de forma consistente. Identificación, decisión sobre el descuento, etiquetado y venta forman parte de un mismo proceso cuyo resultado puede medirse tanto en unidades salvadas como en valor económico recuperado.

Desperdicio y rentabilidad empiezan a medirse juntos

Alcampo integra esta colaboración dentro de su plan «Alcampo y tú, sin desperdicio», con el que aborda la prevención y gestión de las pérdidas alimentarias en distintas fases de la cadena de suministro. La incorporación de tecnología añade una dimensión cuantificable a esa estrategia al relacionar la reducción del desperdicio con productos vendidos e ingresos recuperados.

El caso coincide además con un marco regulatorio más exigente: la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario establece nuevas obligaciones para las empresas de distribución, entre ellas disponer de planes de prevención y establecer procedimientos para gestionar los excedentes.

Para el sector, las herramientas contra el desperdicio pueden responder simultáneamente a objetivos de sostenibilidad, cumplimiento y rendimiento económico. Cuando una cadena consigue vender un producto que de otro modo habría terminado como merma, la reducción del residuo también evita perder íntegramente su valor comercial.

Diferencia entre gestión y prevención para la rentabilidad

La diferencia entre gestionar el desperdicio y prevenirlo está en el momento de intervención. Una vez que un producto ya no puede venderse, las opciones se concentran en donación, redistribución, valorización o tratamiento del residuo. Actuar antes permite mantener abierta la vía comercial.

Ahí adquieren importancia los datos sobre fechas, rotación y pricing. Detectar con antelación qué referencias presentan riesgo permite tomar decisiones antes de alcanzar el punto en el que el producto pierde su capacidad de generar ingresos. En categorías de alta rotación y vida útil limitada, pequeñas mejoras repetidas en miles de referencias y establecimientos pueden acumular un impacto significativo.

Los resultados comunicados por Alcampo y Smartway ofrecen una medida de esa escala. Más de 17 millones de productos cuyo desperdicio se habría evitado y más de 32 millones de euros recuperados mediante su venta en menos de dos años de colaboración muestran cómo una cuestión asociada tradicionalmente a sostenibilidad puede conectarse directamente con la gestión económica del inventario.

Cuanto antes se identifica el riesgo, más opciones existen para actuar sobre precio, exposición y salida del producto. La tecnología aplicada a caducidades convierte así el desperdicio en una variable operativa medible y permite que sostenibilidad y rentabilidad compartan un mismo indicador clave: cuánto producto consigue venderse antes de perder todo su valor.

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