El retail español se ha colocado a la cabeza en la adopción de IA prescriptiva, según el I Barómetro de la Optimización Matemática en España y Portugal elaborado por DECIDE Linkroad en colaboración con Gurobi. El estudio sitúa a la industria con un 67% de uso total, por delante de servicios, con un 58%, e industria y fabricación, con un 57%.
La foto, sin embargo, admite una lectura menos triunfalista. Aunque el comercio es hoy el vertical más adelantado en este tipo de tecnología aplicada a la toma de decisiones, una parte importante sigue en fases iniciales de desarrollo. Es decir, el retail avanza más rápido que otros segmentos, pero todavía tiene recorrido para convertir esa ventaja de adopción en una capacidad operativa extendida y diferencial.
Una tecnología poco visible pegada al negocio
La IA prescriptiva, vinculada técnicamente a la optimización matemática, no se limita a anticipar escenarios o detectar patrones. Su función es recomendar la mejor decisión posible entre múltiples alternativas, teniendo en cuenta restricciones operativas, costes, recursos disponibles y objetivos de negocio. En un entorno como el retail, esa capacidad tiene una traducción inmediata en áreas críticas como surtido, reposición, precios, promociones, asignación de stock, planificación o logística.
Ahí está una de las claves del informe. Mientras otras capas de inteligencia artificial concentran más atención pública, la IA prescriptiva se está abriendo paso en procesos de decisión que afectan de forma directa a la eficiencia comercial. El interés de la industria no responde tanto a una lógica experimental como a la presión por operar mejor en contextos cada vez más complejos, con más variables que gestionar y menos margen para el error.
El liderazgo del retail no elimina la brecha de madurez
El liderazgo del 67% confirma que el comercio está siendo especialmente receptivo a las tecnologías de apoyo avanzado a la decisión. Pero el propio barómetro introduce un matiz importante: casi una de cada tres empresas retail que ya utiliza IA prescriptiva sigue en fases iniciales de adopción. Es decir, el uso existe, pero no siempre está plenamente integrado en la operativa diaria ni desplegado de forma transversal en toda la organización.
Ese punto cambia la interpretación del dato principal. Porque no basta con saber cuántas compañías han empezado a usar esta tecnología. La cuestión decisiva para la industria es cuántas han logrado convertirla en una palanca real de escala, consistencia y mejora sostenida de márgenes. Y ahí el recorrido sigue siendo amplio.
El estudio apunta, eso sí, a una evolución favorable entre quienes ya han dado el paso. El 79% de las empresas usuarias afirma aplicar la IA prescriptiva de forma continua o recurrente, no sólo en proyectos aislados. Además, tres de cada cuatro se encuentran en fases de consolidación o integración transversal. Por lo tanto, cuando esta tecnología entra en la organización, tiende a ganar peso operativo con rapidez.
Mucho margen de mejora
La principal tensión que retrata el informe está entre necesidad y capacidad. Las grandes empresas españolas identifican margen de mejora en costes y eficiencia, sobre todo en logística, producción y planificación. Son áreas donde la gestión simultánea de múltiples restricciones resulta especialmente compleja y donde una mala decisión se traduce rápido en sobrecostes, roturas, ineficiencias o menor rentabilidad.
Sin embargo, el 83% de las grandes compañías sigue tomando sus decisiones complejas con métodos básicos. En concreto, el 36% recurre a hojas de cálculo y reglas fijas, el 33% a analítica básica y el 14% al criterio experto. Sólo el 15% utiliza soluciones avanzadas de apoyo a la decisión.
Esa brecha explica por qué el avance del retail debe leerse con prudencia. Aunque vaya por delante del resto, se mueve en un contexto empresarial donde todavía dominan herramientas insuficientes para gestionar operaciones de alta complejidad.
Para el comercio, esto tiene una derivada muy concreta. En una industria marcada por miles de referencias, redes de tiendas, promociones constantes, picos de demanda y presión sobre el inventario, decidir con métodos básicos limita la capacidad de respuesta. También dificulta extraer valor real del dato, porque disponer de información no equivale a transformar esa información en buenas decisiones.
Integración transversal
El barómetro sugiere que el siguiente salto del retail no pasa tanto por descubrir la tecnología como por industrializar su uso. Muchas compañías ya han validado casos concretos, pero ahora el reto es integrarlos en los flujos habituales de negocio. Esa transición exige algo más que software. Requiere equipos capaces de traducir problemas operativos en modelos de decisión, gobernanza del dato, patrocinio interno y una conexión clara entre los algoritmos y la ejecución comercial.
También exige una visión más ambiciosa sobre dónde capturar valor. La IA prescriptiva puede mejorar decisiones de reposición o planificación, pero su impacto crece cuando conecta áreas entre sí. La optimización de inventario, por ejemplo, gana importancia cuando se coordina con logística, pricing, promociones o disponibilidad por tienda.
En otras palabras, la ventaja no está sólo en automatizar una decisión, sino en alinear varias decisiones de forma coherente.
Una ventaja que debe traducirse en rentabilidad
Que el retail sea el sector más avanzado en adopción no garantiza una ventaja competitiva duradera. La posición de salida es favorable, pero todavía incompleta. La existencia de empresas en etapas tempranas y la dependencia generalizada de métodos básicos indican que el mercado está lejos de un estado de madurez plena.
Eso no resta importancia al dato, al contrario. Lo hace más interesante. El comercio español parece haber entendido antes que otros sectores que la complejidad operativa ya no puede resolverse sólo con intuición, hojas de cálculo o analítica descriptiva. La siguiente fase consiste en llevar esa comprensión al conjunto de la organización y traducirla en decisiones más rápidas, precisas y rentables.
Por lo tanto, el liderazgo actual del retail en IA prescriptiva es una señal de avance, pero también un aviso sobre lo que falta por hacer. La diferencia entre adoptar una tecnología y convertirla en estándar operativo todavía separa a una parte relevante del mercado.
En ese tramo se jugará buena parte de la eficiencia futura del retail y de su capacidad para competir con mayor disciplina sobre costes, stock, servicio y rentabilidad.
