La logística ha automatizado buena parte del recorrido de un paquete, desde el almacén hasta la clasificación y el transporte. Pero sigue encontrando dificultades cuando la entrega se aproxima a la puerta del cliente. Para ello, están surgiendo iniciativas como la de Boston Dynamics, que está probando a Spot, su robot cuadrúpedo, para recorrer los últimos 15 metros, desde una furgoneta hasta una vivienda.
Con este sistema, el conductor coloca los paquetes sobre un transportador instalado en el robot. Spot baja del vehículo, avanza por accesos residenciales, deposita los envíos y regresa a la furgoneta.
Incertidumbre en los últimos metros
El reto de esta última parte de la entrega no está únicamente en desplazarse por una ciudad. Cada entrega termina en un entorno distinto, con bordillos, escaleras, grava, nieve, jardines, cubos de basura, peatones, animales o accesos parcialmente bloqueados. Un robot debe reconocer esas condiciones, elegir una ruta y depositar el paquete sin dañar el envío ni el entorno.
Boston Dynamics sostiene que este tramo exige una capacidad de adaptación y unos criterios de seguridad superiores a los de muchos procesos industriales. Porque, en una fábrica, el robot suele repetir tareas dentro de espacios conocidos. Pero en un barrio residencial debe actuar cerca de personas no formadas y responder a situaciones que cambian en cada parada.
La empresa considera que las patas ofrecen ventajas frente a otras configuraciones cuando el terreno deja de ser uniforme. Spot puede subir escalones, caminar por superficies irregulares y agacharse para colocar el paquete.
La dificultad ya no está únicamente en transportar el pedido por la ciudad, sino en conseguir que una máquina recorra de forma segura y rentable el espacio impredecible entre el vehículo de reparto y cada puerta.
Los robots con ruedas ya operan a escala
La entrega autónoma no parte de cero. Los robots con ruedas ya han alcanzado una implantación comercial en recorridos hiperlocales con condiciones más estructuradas. Por ejemplo, Starship Technologies afirma haber completado más de 10 millones de entregas con una flota superior a 3.000 robots, presente en más de 300 zonas de servicio de ocho países.
Sus unidades transportan comida preparada, alimentación y suministros industriales. Circulan principalmente por aceras y áreas peatonales, a una velocidad similar a la de una persona, y suelen operar dentro de un radio aproximado de dos millas desde el establecimiento.
La compañía asegura que trabajan con más de un 99% de autonomía, aunque dispone de asistentes remotos para intervenir cuando resulta necesario.
Los robots de reparto de Starship utilizan seis ruedas y un sistema que les permite subir y bajar algunos bordillos. También incorporan ruedas específicas para nieve y sensores destinados a detectar peatones, ciclistas, animales y otros obstáculos.
Esta escala demuestra que la automatización puede funcionar comercialmente en escenarios acotados. Al mismo tiempo, el modelo depende principalmente de aceras transitables, destinos accesibles y rutas que puedan cartografiarse.
El robot con ruedas resuelve una parte de la última milla, pero no puede asumir con la misma facilidad todos los accesos que encuentra una furgoneta de paquetería.
Las patas amplían el terreno y el coste
Spot intenta cubrir parte de ese espacio pendiente. Pero todavía habrá que medir cuánto tarda el robot en bajar, entregar y regresar, qué autonomía ofrece, cuántas veces necesita asistencia y cómo afecta su presencia al espacio y a la carga útil del vehículo.
También tendrá que evaluar la economía del sistema. La capacidad para caminar por terrenos difíciles no garantiza por sí misma un ahorro. El robot deberá compensar la inversión, el mantenimiento, el consumo energético, la supervisión y la adaptación de la furgoneta mediante una mayor productividad o una reducción suficiente del esfuerzo físico del conductor.
Digit ya lo intentó en 2019
La idea de transportar un robot dentro de un vehículo y activarlo cerca del destino tiene antecedentes. En 2019, Ford y Agility Robotics anunciaron una colaboración para combinar la tecnología de conducción autónoma de Ford con Digit. Era un robot bípedo diseñado para completar el recorrido entre la carretera y la puerta.
El proyecto de Ford y Agility Robotics con Digit dividía la entrega en dos partes. El vehículo debía asumir el trayecto largo y de mayor capacidad, mientras el robot caminaría por aceras, césped y escaleras durante el tramo final.
El antecedente confirma que la movilidad física es sólo una pieza. El sistema también necesita coordinar vehículo, robot, mapas, paquetes y destino. Un robot capaz de caminar debe saber qué caja transportar, dónde depositarla, cómo encontrar de nuevo la furgoneta y cuándo solicitar ayuda.
Colaboración con el repartidor
Boston Dynamics plantea inicialmente a Spot como apoyo para el conductor, no como sustituto de toda la operación. Mientras el robot realiza una entrega, la persona podría preparar los siguientes paquetes o atender otras viviendas cercanas antes de reunirse de nuevo con la máquina.
Las primeras rutas podrían registrarse bajo control del conductor y reutilizarse después de forma autónoma en direcciones conocidas. La empresa también prevé contar al principio con teleoperadores preparados para intervenir si Spot encuentra una situación que no puede resolver.
El objetivo de un futuro piloto sería que el robot trabajara junto a un conductor en una ruta de 200 paquetes diarios durante cinco días a la semana. Esa prueba permitiría comprobar si la colaboración reduce desplazamientos repetitivos, mejora el número de entregas y disminuye la carga física sin introducir retrasos o incidencias nuevas.
La puerta sigue siendo la prueba decisiva
Para el retail y el e-commerce, resolver este tramo podría aumentar la capacidad de reparto y reducir parte del coste de las rutas residenciales. Sin embargo, la tecnología todavía debe demostrar que funciona alrededor del público, bajo condiciones meteorológicas cambiantes y con una tasa de intervención suficientemente baja.
De momento, todo apunta a una última milla repartida entre distintas soluciones. Los robots con ruedas mantienen ventaja en aceras y entregas hiperlocales desde establecimientos próximos. Los robots con patas podrían asumir accesos más complejos desde una furgoneta. En ambos casos, la participación humana seguirá siendo central mientras la tecnología demuestra sus límites operativos.
La puerta del cliente continúa siendo el punto donde la automatización sale del entorno controlado. Llegar hasta ella exige algo más que un robot capaz de caminar. Requiere que cada entrega sea segura, rápida y económicamente mejor que las alternativas disponibles.
