La compra online ya no es una opción puntual: en 2025, se ha convertido en una parte esencial del consumo habitual de los españoles. Así lo demuestra el estudio “Radiografía del consumidor online en España 2025”, realizado por Doofinder, que revela que el 60% de los usuarios gasta más de 50 euros al mes en e-commerce y un 25% prevé aumentar ese gasto a lo largo del año.
Entre los sectores más destacados se encuentran la moda (72%), la electrónica (51%) y los libros (48%), aunque cuando se analiza el gasto, el podio se mantiene con la moda (43%) y la electrónica (20%) y aparecen también la alimentación y la cosmética, ambas con un 18%.
El perfil del heavy user (aquellos que hacen más del 66% de sus compras por internet) crece hasta el 26%, tres puntos más que el año anterior. En este segmento predominan las mujeres (59%) y destaca la presencia de la Generación X, que supera a los Millennials en frecuencia de compra.
Comodidad y comparación: las claves del canal online
La comodidad sigue siendo el motor principal de compra online (46%), seguida de la variedad y los costes. No obstante, el precio no se considera la motivación central, aunque sí influye: un 67% de los encuestados afirma comprar más en épocas de descuentos y el 85% lo menciona como el criterio más importante al comparar productos.
El estudio también confirma que el marketplace es el canal preferido, con un 63% de los consumidores eligiéndolo frente a otras opciones. Sólo un 12% opta por tiendas online de marca y un 10% por las multimarca.
Además, la personalización cobra fuerza: el 47% está dispuesto a ceder sus datos a cambio de una experiencia de compra adaptada, lo que abre un nuevo escenario para las marcas en términos de fidelización y conversión.
El e-commerce madura y sigue creciendo
Lejos de saturarse, el e-commerce español muestra una salud robusta y margen de crecimiento. Con un gasto medio de 83 € al mes —sólo ocho euros por debajo de la media europea— y un comportamiento de compra regular (de 1 a 3 adquisiciones mensuales en el 56% de los casos), la compra online se ha integrado en la vida cotidiana de los españoles.
Por lo tanto, la clave ahora para marcas y retailers no está en tener presencia online, sino en saber adaptarse a un consumidor más informado, exigente y dispuesto a buscar valor real en cada experiencia.
