Después de abrir decenas de establecimientos en España, algunas cadenas de coffee & bakery empiezan a enfrentarse a un reto diferente. Al margen de cuántas tiendas pueden inaugurar en su mercado de origen, quieren demostrar si producto, operaciones y experiencia pueden reproducirse con consistencia en otros países.
En este sentido, Manolo Bakes acaba de reorganizar su estructura para afrontar esa nueva etapa. La compañía ha reunido la expansión nacional e internacional bajo la dirección de David López, nuevo Global Business Development Director, y prevé apoyarse en socios estratégicos capaces de desarrollar varios establecimientos en cada mercado, según informa la propia compañía.
Por su parte, Santagloria ofrece un precedente distinto pero complementario, con una red construida mayoritariamente mediante franquicias y presencia ya en España, Portugal, Andorra y México.
Un reto fuera del mercado doméstico
Las marcas españolas de coffee & bakery parten de un mercado nacional que durante los últimos años ha ampliado su red de cadenas. World Coffee Portal contabilizaba 2.215 establecimientos de branded coffee shops en España en 2025, un 3% más que un año antes. Su previsión apuntaba a superar los 2.720 locales en marzo de 2030.
Esa escala doméstica permite a determinados operadores probar formatos, ajustar procesos, desarrollar tecnología y construir reconocimiento antes de abordar otro país. Pero el éxito en España no demuestra automáticamente que el concepto vaya a funcionar fuera. La internacionalización somete a examen el producto, el precio, la ubicación, el abastecimiento, el marketing y la capacidad de mantener una misma experiencia cuando la ejecución depende de equipos alejados de la sede central.
Manolo Bakes busca operadores capaces de desarrollar varios locales
Manolo Bakes cuenta actualmente con más de 70 establecimientos entre España y Portugal, según la compañía, y ha construido hasta ahora una red apoyada fundamentalmente en tiendas propias. La nueva fase incorpora una fórmula diferente para crecer fuera.
La empresa quiere trabajar con socios estratégicos y operadores multiformato con experiencia sectorial, capacidad de ejecución y recursos para desarrollar varios establecimientos. Su objetivo es iniciar operaciones en uno o dos nuevos países durante 2027 si encuentra las condiciones adecuadas. Reino Unido figura como principal prioridad europea de la cadena, mientras Latinoamérica y Oriente Medio aparecen como regiones donde estudiará posibles oportunidades.
La decisión de apostar por este modelo internacional obliga a crear desde cero conocimiento inmobiliario, contratación, relaciones con proveedores, logística, operaciones y marketing local. Por eso, un operador que ya conozca ese mercado puede aportar parte de esa infraestructura y reducir la inversión organizativa que debe asumir directamente la marca.
Crecer con terceros aumenta la exigencia de control
En cambio, la contrapartida está clara. Cuanto mayor sea la participación de un socio externo, más importante resulta que el concepto pueda reproducirse mediante procesos definidos. Producto, tiempos, formación, servicio, diseño, compras y comunicación tienen que mantener una coherencia suficiente entre ubicaciones.
La propia Manolo Bakes insiste en que los futuros operadores deberán respetar sus estándares de calidad y experiencia. David López asumirá la selección de mercados y socios, la negociación de acuerdos y la supervisión de los planes de apertura. La compañía presenta su modelo como replicable y destaca su rentabilidad por establecimiento como baza para el nuevo proyecto internacional.
En este tipo de expansión, el activo que cruza la frontera no es únicamente un producto reconocible como los Manolitos. También viaja un sistema de operaciones. Esa capacidad para convertir el concepto en procesos que otros equipos puedan ejecutar es una de las condiciones que determina cuánto puede escalar una cadena sin multiplicar al mismo ritmo su estructura central.
Santagloria muestra el recorrido de la franquicia
Santagloria ha seguido un camino diferente. A finales de 2025 alcanzó 200 establecimientos, de los que 177 eran franquiciados y 23 propios. Eso supone que el 88,5% de aquella red funcionaba mediante franquicia.
Y esta fórmula sigue marcando su crecimiento, porque durante julio y agosto de 2026, Santagloria abrió ocho establecimientos y todos eran franquiciados. La enseña había iniciado además su entrada en México durante 2025, donde FoodBox comunicó sus dos primeras aperturas.
Así, vemos cómo un operador de coffee & bakery puede utilizar capital y capacidad empresarial de terceros para aumentar el número de unidades sin financiar directamente cada apertura.
La elección del socio importa tanto como la del país
La expansión internacional suele explicarse mediante mapas de nuevos mercados, pero la decisión sobre quién operará la marca puede resultar igual de determinante. Una ubicación atractiva no compensa una ejecución deficiente, y un mercado con consumo de café desarrollado tampoco garantiza que una propuesta nacida en España encuentre automáticamente su espacio.
Por eso Manolo Bakes busca operadores capaces de desarrollar varias unidades y mantener una relación a largo plazo. El socio aporta conocimiento de ubicaciones, contratación y hábitos locales, pero también tiene que reproducir procedimientos, estándares y propuesta de marca. Esa tensión entre velocidad y control es uno de los principales desafíos del crecimiento mediante terceros.
Los formatos amplían el número de oportunidades
La estrategia de Manolo Bakes contempla establecimientos a pie de calle, centros comerciales y travel retail, además de delivery y canales digitales. Esa flexibilidad puede permitir adaptar tamaño, inversión y ubicación a mercados distintos sin depender de un único formato físico.
El travel retail tiene un interés especial para una enseña que busca presencia internacional. Aeropuertos, estaciones y otros nodos de transporte permiten entrar en contacto con consumidores de diferentes nacionalidades y pueden funcionar como escaparates de marca.
Manolo Bakes llega además a esta fase con una infraestructura digital ya desarrollada en su mercado actual. Según sus propios datos, MB Club supera los 520.000 miembros y forma parte de su estrategia de recurrencia. La internacionalización puede exigir decidir qué elementos de fidelización, delivery y relación digital pueden mantenerse de forma común y cuáles necesitan adaptarse en cada territorio.
El mercado español genera conceptos pensados para escalar
La salida al exterior coincide con una actividad considerable dentro del propio mercado. Ya hemos contado este año el lanzamiento de Balaguer Coffee & Bakery, un proyecto que combina establecimientos propios y franquiciados y prevé alcanzar 35 tiendas en España en 2028.
Eso refleja dos momentos diferentes de una misma industria. Mientras aparecen nuevos conceptos que todavía construyen su red doméstica, enseñas con una escala mayor empiezan a plantearse cómo trasladar su modelo a otros mercados.
Para las marcas españolas de coffee & bakery, el salto internacional empieza mucho antes de inaugurar un local fuera. Exige convertir aquello que funciona en España en un sistema que pueda operar otro equipo, en otro mercado y bajo condiciones distintas.
Manolo Bakes está entrando ahora en esa etapa y Santagloria muestra hasta dónde puede llegar una red apoyada en terceros. El verdadero examen será comprobar qué conceptos consiguen viajar sin perder aquello que hizo funcionar la marca en su mercado de origen.
