Una rutina de belleza ya no se limita exclusivamente a una crema. Gummies para el cabello, cápsulas para piel y uñas, colágeno en polvo y fórmulas bebibles aparecen cada vez con mayor naturalidad en retailers asociados históricamente a cosmética y perfumería. La nutricosmética en España está creando así un territorio comercial compartido por farmacias, parafarmacias, grandes almacenes, perfumerías e ecommerce.
Este cambio, además de añadir nuevos productos al catálogo, también modifica la forma de organizar y presentar la belleza. Una necesidad como el cuidado del cabello puede agrupar champú, mascarilla, sérum y un complemento alimenticio dentro del mismo recorrido de compra. Entonces, ¿qué parte del retail consigue apropiarse de esa necesidad cuando el producto puede aplicarse sobre el cuerpo o ingerirse?
Más de 2.000 millones de complementos alimenticios
La ampliación de surtido en este sector es cada vez más evidente. Según AFEPADI, el conjunto del mercado español de complementos alimenticios alcanzó aproximadamente 2.100 millones de euros en 2025, un crecimiento de cerca de un 7%.
La Asociación Española de Complementos Alimenticios sitúa precisamente la nutricosmética entre los segmentos con mayor dinamismo, junto con ámbitos como descanso, salud mental y envejecimiento saludable. Los datos de AFEPADI señalan además crecimientos de doble dígito en los complementos vinculados al crecimiento del cabello.
Es cierto que farmacia y parafarmacia continúan concentrando la mayor parte de las ventas de complementos alimenticios. Ese canal creció un 6% entre 2024 y 2025 en establecimientos físicos y un 7% al incorporar también la venta online, según los datos recogidos por la asociación. Pero las perfumerías están empezando a incorporarse a este sector. Ahora son más operadores los que quieren participar en necesidades que combinan belleza y bienestar.
Belleza para ingerir en perfumerías
Sephora ofrece uno de los ejemplos más claros porque ha llevado este tipo de producto hasta su propia enseña. Su ecommerce español comercializa Beauty Gummies dentro de su Sephora Collection, un complemento alimenticio presentado dentro de su universo de tratamiento y con fórmulas dirigidas a cabello, energía o piel.
Con este salto, el retailer no se limita a reservar espacio a marcas especializadas. Puede desarrollar una referencia propia y utilizar códigos comerciales asociados al beauty para presentar un producto que, desde el punto de vista legal, sigue siendo un alimento.
Druni y Primor muestran otra vía. Ambos incorporan gummies, colágeno y complementos vinculados a piel, cabello o uñas dentro de entornos donde el cliente también compra cosmética, maquillaje y cuidado personal. El atractivo comercial está en mantener dentro del mismo retailer una necesidad que antes podía llevar al consumidor hacia farmacia, parafarmacia o comercios especializados.
El Corte Inglés convierte la nutricosmética en categoría
El Corte Inglés va un paso más allá al incorporar una categoría específica de nutricosmética para la piel dentro de su área de parafarmacia. También cuenta con otra sección específica de productos relacionados con antienvejecimiento.
La importancia está en la arquitectura comercial. Cuando un retailer permite buscar directamente por nutricosmética, el consumidor deja de depender únicamente de ingredientes, formatos o marcas para encontrar el producto. La tienda introduce una nueva forma de navegar que conecta suplementación y belleza bajo una misma necesidad.
Douglas adopta una lógica parecida desde un territorio más amplio. Su ecommerce español dispone de una sección de complementos alimenticios dentro de Salud y Bienestar. Aquí conviven referencias vinculadas a piel y cabello. Por lo tanto, vemos cómo algunos retailers están ampliando beauty hacia un concepto comercial más amplio de bienestar.
Cada vez más formatos para una misma necesidad
Los surtidos que hemos visto como ejemplos repiten tres grandes territorios. El cabello y las uñas aparecen asociados a fórmulas con ingredientes como biotina, zinc o selenio. La piel reúne colágeno, vitamina C, ácido hialurónico y antioxidantes. Por su parte, el cuidado ligado a la edad incorpora combinaciones de ingredientes y formatos orientados a rutinas de mayor duración.
También cambia la presentación. Las cápsulas conviven con gummies, polvos, viales y bebidas. Comercialmente, estos formatos pueden acercar el complemento al lenguaje cotidiano de belleza y bienestar.
Para el retailer, esta variedad permite ampliar una necesidad sin abandonar su territorio principal. El cuidado del cabello puede incluir cosmética y suplementación, mientras el cuidado de la piel puede reunir limpiador, sérum, crema y complemento alimenticio. Eso aumenta el número de categorías que pueden formar parte de una misma rutina.
¿Belleza o alimentos?
La mezcla comercial entre productos de belleza y suplementos tiene un límite regulatorio. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) define los complementos alimenticios como productos alimenticios destinados a complementar la dieta normal y comercializados de forma dosificada. No son medicamentos y no pueden presentarse como productos destinados a prevenir, tratar o curar enfermedades.
Esto afecta directamente a etiquetado, publicidad y comunicación comercial. Porque, aunque una perfumería coloque un complemento junto a productos cosméticos o lo integre en una rutina de belleza, las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables deben ajustarse a la normativa alimentaria y a las condiciones autorizadas.
Ese contraste resume buena parte del interés del retail por la nutricosmética en España. Y es que, comercialmente puede presentarse como belleza, bienestar o cuidado personal, pero jurídicamente sigue siendo alimentación. La categoría obliga así a retailers acostumbrados al lenguaje de la cosmética a trabajar también con reglas propias de otro mercado.
Competencia por la necesidad, no sólo por el producto
La expansión de la nutricosmética en España no convierte a una perfumería en una farmacia ni hace desaparecer las diferencias entre canales. La farmacia puede apoyarse en asesoramiento y asociación con salud; la perfumería, en descubrimiento, marcas y rutinas de belleza; y el ecommerce, en amplitud de catálogo, comparación y búsqueda por necesidad.
Lo que cambia es el terreno en el que compiten. Piel, cabello, uñas o envejecimiento pueden ser atendidos mediante productos pertenecientes a familias comerciales distintas. Para el retail, eso significa decidir hasta dónde ampliar el surtido alrededor de una necesidad y cómo organizarlo para que el consumidor entienda qué papel ocupa cada producto. La belleza se mide ahora más por el problema de consumo que el retailer intenta cubrir que por el formato que contiene la solución.
